Abbey Road es el undécimo álbum de estudio de The Beatles, es decir, el penúltimo en publicarse, aunque en realidad fue el último que grabaron. Antes ya habían registrado el que sería su álbum de despedida, Let It Be, del cual hablaré el mes que viene.

La cuestión es que, por última vez, entraron al estudio en abril de 1969 para grabar su obra final como The Beatles. Un discazo que, para algunos fans, es el mejor de todos.

Una vez más, me costó mucho elegir mi canción de hoy. Al final me decanté por Come Together, de Lennon, aunque estuve a punto de elegir Because, también suya. Tampoco habría sido descabellado optar por alguna de las dos de Harrison, que fueron grandes éxitos y son canciones buenísimas. También están las de McCartney: Oh! Darling, la divertida Maxwell's Silver Hammer, la preciosa Golden Slumbers o cualquiera del medley, que no desmerecen en absoluto. ¿Y por qué no Octopus's Garden, compuesta por Richard Starkey (Ringo Starr)?

Mi amigo Marc Prat Cases, con quien, usando un idioma inventado, cantábamos canciones de los Beatles por las calles de Manresa, apareció un día con un libro de acordes para guitarra que incluía una letra de Come Together en español (o al menos traducida, no lo recuerdo bien). Fue una revelación: por fin sabíamos de qué hablaba. La letra era rarísima, pero se nos había desvelado un secreto oculto.

Un día vino a comer a casa mi amigo Guillermo Fernández (Guillermo «Clock» Fernández presenta un programa de funk muy interesante en Radio Floresta los lunes a las 18:00). Al entrar, me pegó un póster plastificado de la portada del disco en la puerta de la cocina. Estuvo allí durante años; ahora está en el garaje de mi nueva casa. La portada de este disco es tan icónica como, o incluso más que, la del Sgt. Pepper’s. De ambas han corrido ríos de tinta y, a quien le interese, no le costará encontrar material para distraerse.

El disco no podía terminar de otra manera. Para ellos, era el final de una aventura que había comenzado cuando tenían apenas quince años. Trece años intensos que culminaban con The End, escrita por McCartney.

Pero, como en muchas otras ocasiones, se guardaron una sorpresa. Aunque no figuraba en los créditos originales, el disco incluía una canción oculta: Her Majesty. Quizás fue la primera hidden track de la historia. ¿Quién sabe?

Coco Balasch. Mi canción de hoy