Nuestros gobernantes de distinto signo, pasados y presentes destacan que Motorland es un proyecto tractor, que genera el desarrollo de otros proyectos e incide positivamente en el territorio. Por ello y desde su creación se han invertido decenas de millones de euros, otorgados sin concurrencia competitiva, y se han hecho ingentes esfuerzos económicos para conseguir que cada año se den cita aquí las carreras de Moto GP.

Tras los grandes premios se publican los balances económicos que, entre otras cosas, achacan toda la ocupación de los hospedajes al evento motero, lo que es cierto, pero… también lo es que, en determinadas fechas, la ocupación sería igual de grande con o sin gran premio. Por lo que a la repercusión económica debería restársele esa ocupación que igualmente se hubiera producido, lo cual se demuestra con datos ciertos, como los que voy a aportar:

Los visitantes a los monumentos de Valderrobres en la última semana de mayo fueron 1.337, mientras que en la primera de junio (la del GP de Motorland) fueron 436 y en la segunda 1.168, lo que se tradujo en una importante merma de ingresos, con el agravante de que la carrera fue un fin de semana que hubiera sido excepcionalmente bueno al coincidir con la Segunda Pascua, fiesta laboral en muchos lugares como Barcelona y su área metropolitana, lo que en 2024 provocó un incremento aproximado del 50% de visitantes con respecto a los fines de semana precedente y posterior.

Es decir, los alojamientos de la Comarca del Matarraña hubieran estado igualmente llenos con Moto GP o sin ella, por lo que en ese sentido el impacto hubiera sido cero.

Pero, si esto es poco, para 2026 más de lo mismo, porque el GP se celebrará durante la última semana de agosto, en la que este año hemos tenido 1.593 visitantes. La verdadera repercusión sería que el GP se corriera en marzo o noviembre o incluso en julio, que son meses de poca ocupación, que ayudarían a desestacionalizar el turismo.

También podríamos tocar otros temas como el tipo de turista que queremos, si el coyuntural de ruido, goma quemada, borrachera y charangueo o el familiar y cultural. O hablar sobre los trastornos que uno u otro tipo de turismo provocan a los habitantes del territorio, a la limpieza, la movilidad

Manuel Siurana