Dos de mis nietos estudian Derecho, y en las conversaciones que mantengo con ellos intento comprender el presente y el futuro desde el punto de vista de esta nueva generación. Soy consciente de que es solo una visión muy particular y quizás todavía poco colectiva.
Uno de los temas que más sorprende es el lenguaje de estos jóvenes y francamente, me parece que se usan palabras nuevas con el fin de modificar el significado de los conceptos. Entre los ejemplos que más me han interesado están los relacionados con la educación o la vida social.
En una reciente conversación les preguntaba cómo les gusta referirse a las personas que afirman ser de distintos géneros. Me decían que debemos de prescindir de nombres y hablar de la entera Humanidad con mayúscula. El tema da para mucho entre otras cosas porque elimina en la expresión oral y escrita lo que hemos aprendido en la gramática sobre el género de las palabras. También porque no permite distinguir lo propio de los distintos grupos.
¿Qué es la humanidad? No es sencillo de definir. Con esa palabra suelen entenderse, acepciones muy distintas, y juntos hemos trabajado con dos definiciones: el conjunto de todos los seres humanos que existimos, y la naturaleza de los seres humanos, o sea, el modo que tenemos de comportarnos, para bien y para mal. Hay una formula aceptada que dice que: es humano el que tiene naturaleza de ser racional.
Lo que nos distingue de otras especies vivas y que poseemos todos los miembros de nuestra especie es según, las visiones religiosas, que tenemos espíritu o alma. Dicho con otras palabras, los humanos tenemos una especial relación con el Creador de la Vida. Pero existe también una visión laica que entiende humanidad como la pertenencia a un género y una especie determinada.
La pregunta sobre qué cosa es la humanidad y en dónde reside, parece no tener una solución definitiva. Se trata de una pregunta que nos formulamos únicamente los humanos, que somos las únicas criaturas que reflexionan sobre su propia existencia. Decimos que la palabra humano se aplica a las personas que se compadecen de sus semejantes. Humano es sinónimo de bondadoso, generoso, comprensivo, tolerante, caritativo. Lo contrario de humano es inhumano, cruel, duro, maligno, desagradable. Y por tanto son dos los tipos que coexisten en la Humanidad: los humanos y los inhumanos.
No se considera un atributo humano el ser demócrata o autoritario en ninguna de las distintas variedades que existen de ambas acepciones. Los libros explican que existen 10 clases de democracia que solo voy a nombrar: Directa, Representativa, Participativa, Parcial, Presidencial, Constitucional, Parlamentaria, Social Democracia, Autoritaria y Religiosa, por ejemplo, Israel. Para simplificar las cosas y teniendo en cuenta que casi nunca una democracia respeta sus propias reglas, hoy se habla de Democracia Moderna.
En el llamado Autoritarismo se suelen aceptar dos tipos: el Totalitarismo y el Autoritarismo. El Totalitarismo exige una realidad sin pluralismo político. Se considera autoritario un sistema fundado primariamente en el principio de autoridad. El abuso y el exceso de la autoridad, más que representar lo opuesto de democracia, significa lo contrario de libertad. A diferencia de los totalitarios, los regímenes autoritarios son sistemas políticos con un pluralismo político limitado, sin una ideología elaborada y carentes de una libre movilización política, y en los que un líder ejerce el poder dentro de límites formalmente mal definidos, pero en realidad bastante predecibles. Al igual que en los regímenes democráticos es frecuente que los autoritarios tampoco respeten sus propias reglas. Modernamente se habla de Despotismo definido en el cual el poder está ejercido por una clase dominante.
Si se cree en lo dicho, las enseñanzas de la Escuela y de las Humanidades dependen básicamente de dos cualidades: la primera es si nuestros estudiantes están en manos de personas humanas o inhumanas. La segunda es que como a cada tipo de Democracia o de Autoritarismo le conviene formar seguidores, la educación está siempre cambiando en función de los vientos dominantes. Ojalá que la rebeldía juvenil sea capaz de cambiar estas realidades.
Antonio Germán. Ingeniero y empresario
Conversaciones con el futuro
Dos de mis nietos estudian Derecho, y en las conversaciones que mantengo con ellos intento comprender el presente y el futuro desde el punto de vista de esta nueva generación


Ellos . los nietos . los hijos . llevan su ritmo . como tú . usted lleva su ritmo . quizás es eso lo primero que deberías comprender . en este mundo , cada uno lleva su ritmo
Miguel Angel:
Soy testigo de lo que afirmas. Cada uno lleva su ritmo. Y la sociedad en su conjunto me parece que también ha cambiado su ritmo, a veces difícil de seguir tanto si uno es joven como si no lo es. Agradezco tu precisión.
sabia que lo entenderias . cuidate cuidese . SALUD
‘Su ritmo” es el ritmo que marca el rebaño; el ritmo del rebaño es el que marcan los pastores; y el ritmo de los pastores es el que marcan los dueños del dinero.
Evidentemente el ritmo que marcan a las ovejas viejas es diferente del que marcan a los corderos. ¿Eso querías decir?
Cuando a una democracia se le ponen apellidos, siempre es para limitarla, para cercenarla.
¡Salud!
Totalmente de acuerdo, y que bien explicado, los borregos obedecen y hablan como les manda su amo, el leguaje falso inclusivo va por orden, las novedades van por orden la censura que nos imponen la dominan por los borregos en redes. tu mensaje es oro, sólo para seres capaces de razonar y procesar correctamente la información, gracias
No sé si será la rebeldía juvenil o una mayor sensibilidad, pero creo que hemos pasado del gen egoísta a esa capacidad del ser humano de tomar decisiones racionales incluso en contra de sus intereses personales. La empatía con otras especies no humanas, con el género diferente, con grupos a los que no pertenecen, es un punto diferencial de las nuevas generaciones, aunque,como excepción, las noticias falsas y los mensajes de odio, propagados con intereses políticos, se ceben injustamente con los inmigrantes.
Creo que podemos estar tranquilos con los jóvenes que vienen, siempre que los extremismos y nacionalismos sigan siendo opciones minoritarias.
Yo añadiria una pequeña cosa ahunque de pequeña nada :
Mucho cuidado con las nuevas «tendencias» a la hora de votar
que no se pierdan derechos, tanto para los jovenes como para colectivos diversos
Creo que me he explicado bien, y no quiero poner siglas de partidos ni condiciones sexuales de cada persona.
!! CUIDADO !!
Y lo dice el mercenario Guinardó que insulta y corta derechos inalienables a hablantes de un idioma propio y una cultura propia , padre de tu propia cultura, in-creible
Con lo fácil que es ser demócrata, siempre hay unos cuantos, demasiados, que por un sistema u otro tratan de imponer sus ideas a los demás. Licito es que cuando ganan una elecciones, votaciones, aplique su sistema, pero que luego dejen a los otros hacer lo mismo con el suyo, pues no hay forma.
Volviendo a su pregunta sobre los géneros. Que importa de que genero sea o se considere cada persona para vivir en paz, por que se meten con quien se acuesta el uno o la otra. ¿Es acaso importante?, ¿en que me afecta a mi?