Desde mi formación política, acostumbramos a llevar ante los tribunales, de forma seria y probada, los casos de corrupción que consideramos que importan.

Así ha sido cuando formalizamos un recurso contra los criterios que dejaban fuera a Teruel como sede de la Agencia Espacial, también con las posibles irregularidades del Clúster Maestrazgo, recientemente con la contratación irregular en Mosqueruela y, en última instancia, solicitamos la personación como acusación particular en el caso Koldo, abanderados por Raúl Burillo, el inspector de Hacienda que ha desvelado importantes casos en la última década.

Estos días de agitación electoral, un PAR nervioso y al borde del abismo llamaba a medios y ponía el grito en el cielo por supuestos casos de contratos públicos a cargos de Teruel Existe. Me refiero a los contratos de modificación en la dirección de obra del Hospital de Teruel, que fue adjudicada por concurso público en 2018. Un hecho que Alberto Izquierdo interesada y maliciosamente introdujo en la campaña electoral.

Otros que hace dos días denunciaban que una concejala de Valencia había subido a insultar a Pedro Sánchez, cosa que personalmente tampoco acepto, ahora no han tenido problema en difundir estas calumnias con una mano mientras con la otra piden campañas limpias; claro que, en esta ocasión, los afectados no son sus compañeros.

A estos padres Torquemadas, un juez les ha dicho literalmente que la inquisición general no concuerda con los principios de la Constitución. Así pues, se había presentado una denuncia penal acusando de posibles delitos sin nada que la sostuviera y en plena campaña electoral, con la intención de ganarse la difusión en redes y medios de comunicación, bajo el precepto de difama que algo queda. Creo que debemos ser mucho más serios y dejar la máquina del fango a un lado, porque todo esto desgasta, más que a los partidos, a nuestro sistema democrático en general. Y ya sabemos cuál es la alternativa a la democracia.

Después de todas estas calumnias y falsas acusaciones, a día de hoy solo hay un hecho vigente del que me siento afortunado y que podemos decir bien alto y claro: en Teruel Existe tenemos cero casos de corrupción.

Gerardo Villarroya. Teruel Existe / Alcorisa