Así nos va en Caspe, desde las 22:00 a falta de seguridad los cacos se frotan las manos. Convivimos con las noticias sobre robos, okupaciones, peleas, apuñalamientos o terrorismo yihadista como si tal cosa, ya ni te sorprende, y al final no tendrá remedio. En las últimas semanas se han producido hasta una decena de robos. Viviendas, comercios o bares han sido saqueados. Parece que detrás de varios de ellos hay un marroquí muy majete que no tiene nada mejor que hacer, no vaya ser que trabajando solucione sus problemas económicos… Vivimos en un pueblo donde con la primavera miles de temporeros acuden a nosotros, la mayoría se comporta, trabajan y se adaptan, otros muchos se meten en pisos, casas y campos vacíos, los abren, okupan y vacían después. Pasa esta temporada, y una época más tranquila llega a nuestras calles. Pues ya tampoco, ahora cuando no detienen un yihadista adoctrinador, una oleada de robos asola nuestras propiedades en pleno Diciembre.

Y qué hacemos, ¿qué narices hacemos? La mayoría, «mientras no me toque a mí….» Nadie protesta, nadie viene al Pleno municipal nos canta las cuarenta y nos exige soluciones. Solo Vox Caspe va metiendo el dedo en la llaga, en cada comisión, en cada Pleno o cuando los medios de comunicación nos dan oportunidad, no somos alarmistas, sí realistas. Ésto va a más.

Conozco personalmente varios de los afectados y las sensaciones de impotencia, inseguridad y rabia, se agolpan en su pecho.

Caspe no es racista, hay una realidad muy difícil de vivir, ya basta de escondernos, hay que proteger a nuestra gente, sus viviendas, propiedades, negocios, sus vidas en definitiva. Hay que pedir más ayuda a la Guardia Civil, llenar las calles de cámaras y policías locales, preparados y bien equipados, conseguir turnos nocturnos, u horas extras que los lleven a efecto, comunicación directa y diaria entre ambos cuerpos,( en la actualidad una denuncia en el cuartel no llega a conocimiento de policía local ), imposibilitando así que puedan colaborar y sumar esfuerzos.

A nivel local se pueden hacer muchas cosas, pero es en Madrid donde se deben tomar decisiones que aporten verdadera seguridad. Una persona que acumule delitos, debe ser metido entre rejas. Nadie quiere un ladrón de vecino, y mucho menos uno reincidente, que más da que los hurtos sean inferiores a 600€, ¿qué tiene que pasar para que este «personaje» sea metido entre rejas o devuelto directamente al país que pertenece?

Si fuera español de cuna, le desearía la misma cárcel, pero aquí, en Caspe, casi siempre son los mismos, le pique a quien le pique.

Germán Sanz. Vox / Caspe