En España estábamos creciendo al ritmo que había previsto el Gobierno y la inflación estaba completamente controlada gracias al gran trabajo de los 22 imprescindibles y preparadísimos ministros y los centenares de asesores que les apoyan, magistralmente dirigidos por el Presidente Sánchez. Los españoles veíamos crecer nuestro poder adquisitivo y esperábamos que los fondos europeos se gestionaran y distribuyeran llevándonos a altas cotas de creación de riqueza y empleo.

Es una pena que Putin se viera obligado a lanzar una operación militar especial en el este de Ucrania para proteger a las personas que son objeto de abusos y del genocidio del régimen de Kiev y, de paso, desmilitarizar y desnazificar Ucrania. Es una desgracia que la UE y, sobre todo, EEUU hayan enviado armamento ligero y hayan creído y dado apoyo a Zelenski, en lugar de haber buscado la paz y haberle instado a rendirse ante Putin.

Ahora, los españoles sufrimos las consecuencias de la guerra, única causa de que la inflación se haya desbocado, y nuestro Gobierno, llevado por su espíritu benefactor, ha "subvencionado" con 20 céntimos los combustibles. Algunos dicen que se podrían bajar impuestos para que las familias no perdieran tanto poder adquisitivo y los autónomos pudieran mantener sus negocios y crear empleo. Pero Sánchez, que no quiere dejar a nadie atrás, los sube porque hace falta más financiación para Sanidad, Educación e Igualdad.

Algunos hechos (la verdad factual): a pesar de tener el Gobierno más hinchado y caro que hemos conocido, no mejora la vida de nadie que no sean ellos mismos y sus amigos; Putin es un totalitario que asesina a los opositores y que no respeta la soberanía de Ucrania; a 30.11.2021, no se había gastado ni el 50% de lo presupuestado por el Gobierno, para ese año, en Atención Primaria o en Salud Pública; la inflación conlleva un incremento en la recaudación de impuestos indirectos.

Aceptar la mentira como arma política es autodestructivo porque la intención de quienes las fabrican y propagan no es que se tengan por verdades, sino que vivamos desorientados por la desconfianza y la sospecha y no seamos capaces de buscar la verdad.

Luis Esteban. CIUDADANOS Calanda