Y la odisea terminó. Después de tres meses con el acceso a Pitarque cortado, la carretera TE-V-8042 está abierta. Una ansiada apertura para los 60 vecinos que en este tiempo se han visto obligados, una vez más, a hacer maniobras. Doblar la ruta en kilómetros y tiempo para llegar a servicios básicos, ver como las consultas médicas se volvían telemáticas o incluso que el demandado autobús, en línea regular o escolar, no llegaba. No es una victoria, de hecho, con la carretera abierta algunos servicios no han corrido en reanudarse.

Años de abandono en infraestructuras han supuesto que al cortarse unos pocos kilómetros, los lugareños se queden prácticamente aislados al no tener otra alternativa en condiciones. Durante 90 días, la única vía para acceder a Pitarque, más allá de pistas y caminos forestales, ha sido la carretera de Aliaga. Sin embargo, esta opción duplica el recorrido natural. Para llegar a Cantavieja, donde se encuentra el banco, gasolinera, sede comarcal o instituto, normalmente tenían que recorrer 38 kilómetros en 45 minutos, pero esa alternativa suponía 73 kilómetros y una hora y media de viaje.

Todo ello se ha mezclado con la duda, «¿por qué si la actuación llevaba tiempo esperando se ha tenido que hacer en invierno cuando la nieve dificulta el paso alternativo?», «¿quizás se ha primado que estemos menos gente?».

Los servicios tampoco han podido entrar en condiciones. El pan, la fruta o los congelados han llegado por la dedicación, buena fe y voluntad de los propios comerciantes que se han desplazado por pistas, aunque seguramente les cueste más el trayecto que el beneficio por la venta. Pero de nuevo, lo humano vuelve a ganar a lo político.

La situación también ha tenido consecuencias en la Posada multiservicio. En un otoño lluvioso como este, muchos turistas hubieran ido a la búsqueda de la chimenea del río. Sin embargo, al igual que los moteros de la Silent Route, no han visitado el pueblo últimamente.

Con todo ello, reflexiono, ¿cómo se permite esto?, ¿cómo hemos normalizado que vivir en el medio rural sea un constante camino de piedras? Que la principal carretera de un municipio que depende de otros para casi todo se corte totalmente por obras en unos pocos kilómetros no es normal ni, a mi parecer, debería serlo.

Nerea Altaba. La última palabra