Como músico y concejal del Ayuntamiento de Caspe, me siento preocupada por todos aquellos que esperamos con ilusión la apertura del curso 20-21 en la Escuela Municipal de Música.
El año pasado, debido al incumplimiento de la escuela adjudicataria se rescindió el contrato. Se culminó la ruptura entre la Escuela y el Ayuntamiento, asegurando el concejal de Cultura que "hemos estado a punto de finiquitar esta enseñanza por la problemática de las licitaciones que tanto daño están haciendo al mundo rural".
La situación se solventó, según sus palabras, gracias a la predisposición del antiguo profesorado, el mismo que hoy estará luchando para encauzar su actividad como sea y ganarse la vida, tratando de que la música no sea algo pasajero en la vida de sus alumnos.
Estoy preocupada porque entiendo que los políticos estamos para decidir qué queremos hacer, qué opciones tenemos y elegir, si es posible por consenso, aquella que asegure el cumplimiento de los objetivos, dirigidos siempre a mejorar nuestro entorno.
En política, la voluntad individual no es suficiente y no asegura el éxito y, si la opción es elegir la oferta más barata y está "decisión" se mueve a 100 km. de distancia, será totalmente legal, pero en un momento como el que vivimos no es la mejor y el riesgo de fracaso está cercano.
Y esto es lo que han vuelto a hacer, publicar una licitación aséptica en la que el peso de la concesión se basa en "el más barato", no se aplican factores de perdurabilidad en el tiempo ni se valora su impacto económico y social.
Hoy todavía no se ha iniciado el curso, ni tan siquiera abierto inscripciones y esto no se debe a la Covid19 como se excusa la inactividad cultural. Se empezará tarde y lo que será una realidad será la paralización durante julio y agosto.
Y, hablando en plural. Estamos preocupados por las personas a las que representamos.
Ciudadanos no ha tenido ninguna opción de conocer y opinar sobre un tema capital como es la educación musical. Tenemos cosas que aportar, no les quepa duda. Sabemos que la música, al igual que el deporte, no puede tratarse como otro tipo de formación, que es necesario el ejercicio diario en un caso y contacto con el instrumento en otro. Por experiencia personal aseguro que el periodo vacacional es óptimo para desarrollarse y trabajar en grupo, consolidar afición y avanzar gracias a la práctica, cosa que será totalmente inviable con este tipo de contratación.
Y no, no señor, no venimos como "buitres carroñeros" (lindeza con la que nos obsequió el año pasado hablando de este tema), pero mucho nos tememos que la situación volverá a repetirse y buscarán a quien culpar.
No acabo de entender por qué se utiliza el método de licitación de servicios para conceder una escuela, responsabilizando de la enseñanza a una empresa casi desconocida. Historial, ubicación, profesorado… Criterios únicamente basados en un importe económico y en la valoración de puntos que no afectan de manera sensible al proceso educativo y que, además, antes de empezar ya tiene fecha de caducidad, 3 ó 4 años. Si la empresa realiza una excelente gestión la perderemos pronto y si es un desastre la tendremos que soportar, con sus consecuencias, un mínimo de 3 años.
En muchos de los pueblos de Aragón hay bandas de música y escuelas establecidas con fórmulas legales que imparten clases de manera efectiva y excelentes resultados. ¿No creen que el cambio hacia otro modelo solo sea cosa de información, voluntad y consenso político?
Dice un dicho popular que lo barato sale caro y todo apunta a que NOS HEMOS VUELTO A EQUIVOCAR.
Espero que no sea así.
Ana Jarque Garcés - CIUDADANOS Caspe


Dejaos de melodias. Aqui lo importante es que quiten las placas de la iglesia.