Dice el excelente joven calamochino Carlos Pérez, en su libro «Aves de España», que somos el segundo país de Europa con más variedad de aves, solo por detrás de Rusia. Cuando lo leí en su día me pareció un dato impresionante y esperanzador.

Esta semana ha muerto uno de los dos quebrantahuesos liberados en el Maestrazgo turolense bajo las aspas de un aerogenerador.

Proveniente del programa de reintroducción de la Fundación Quebrantahuesos, en la que los aragoneses nos hemos gastado más de 300.000€, la muerte de«Masía», el nombre del ave, no hace más que confirmar lo que en su día dijo la fundación: el proyecto de reintroducción no es compatible con los ciento y pico aerogeneradores proyectados en el área. Además de los ya existentes en zonas cercanas.

Ya no hay «Masía» y ya no hay trabajadores del proyecto quebrantahuesos, que residían en alguno de los pueblos del Maestrazgo. Otras dos casas que podrán ocupar los instaladores de los aerogeneradores, en el año que fugazmente vivan en la zona.

Para vestir el santo al que adora la economía hoy, que es el freno del cambio climático, a través del sobredesarrollo de renovables, estamos desvistiendo el santo de la biodiversidad, de la riqueza en avifauna.

Con todo, la ropa le queda grande al nuevo santo. Tan grande le va, que sobran tela y megavatios, como para que se vayan vistiendo en Madrid, Barcelona y Europa.

Gerardo Villarroya Castañer. Plataforma a Favor de los Paisajes de Teruel