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En mi familia: esposa, hijos, yerno, nuera, hermano, etc. etc., se hace muy evidente que tenemos algo en común, pero substancialmente somos muy diferentes. Creo que esto pasa en todas las familias que conozco. Si subimos un escalón en el entramado social, con nuestros amigos más cercanos, y otro, en la población donde residimos, las diferencias son más evidentes. Diferencias de carácter, de trabajo, de creencias, de ingresos, de aficiones, de objetivos, etc., etc. Creo que esto lo tenemos muy asumido y por lo tanto no nos es difícil pensar que igual pasa a nivel regional, nacional o en el mundo mundial. Somos diferentes y tenemos intereses diferentes. Y si esto es así, ¿porqué nos cuesta tanto aceptar los planteamientos políticos de nuestros conciudadanos y utilizar el descrédito, el insulto y aún las amenazas como si ello nos fuera la vida? Un ejemplo extremo. Mirad, yo soy un admirador de Jesús y de su mensaje cristiano. No sé si puedo decir que soy «cristiano» y mucho menos «católico», puesto que en realidad me cuesta creer en un Dios y mucho más en todos los dogmas de fe que la Iglesia ha ido inventándose sobre la figura de aquel Jesús que únicamente predicó durante tres años escasos aquello de «amaros los unos a los otros» y «el que quiera seguirme que venda todo lo que tiene y lo reparta». Bien, ¿cuantos entienden la religión así? De la misma manera no creo en la virginidad de una madre de hace dos mil años. Precisamente admiro a Maria, madre de Jesús por ser madre y haber sufrido el calvario de ver a su hijo clavado en una cruz por predicar lo del amor y el reparto. ¿Y por eso me tienen que condenar a la hoguera como pasaba hace cuatrocientos años? A nadie se nos pasa hoy por la cabeza, ¿no? Hoy puedo hablar tranquilamente de esto y nadie se rasgará las vestiduras. Lo más seguro es que me miren con recelo y que digan «este no toca» ¿Y mas fuerte que esto que acabo de relatar, son los diferentes planteamientos políticos de los actuales partidos? Pienso que la crispación que los medios de comunicación y los mismos líderes de estos partidos nos intentan vender no está en ningún caso justificada y que dentro de cien años, en un mundo global, estos grandes temas de patrias, géneros, razas, tendencias sexuales, etc. etc. que hoy nos mueven habrán pasado a una normalización que nadie cuestionará. Es todo cuestión de tiempo. Así está pasando con la religión. En nuestra sociedad «occidental» nadie, o muy pocos, van a discutir hasta la muerte por los dogmas que tantas vidas y sufrimientos causaron en otras épocas. Aún así seguiremos siendo diferentes por otros sentimientos, y si algo he aprendido en mis sesenta y cinco años de vida es que todo cambia y que este cambio también nos hace cambiar y que probablemente ninguno estemos en posesión de la verdad. Por lo tanto dialoguemos, discutamos, i sobre todo escuchemos a nuestros amigos o conciudadanos, siempre teniendo en cuenta que somos diferentes, que pensamos de diferente manera y que es natural que así sea. Cada uno es de «su madre» y fruto de sus circunstancias y experiencias, teniendo en cuenta siempre que quizás estemos equivocados. Respeto por favor a la diversidad de opinión y de pensamiento.

