En las últimas semanas hemos podido ver cómo los centros públicos de educación se manifiestan: "Dinero público para la escuela pública".
Lo primero que quiero decir es que soy partidario de la libertad de educación. Recordemos la definición: derecho de las familias a elegir la educación que quieren para sus hijos, siempre respetando los principios constitucionales y con la gratuidad de la educación obligatoria.

Los nuevos conciertos que anuncia el Gobierno de Aragón y su financiación ponen de uñas a la escuela pública. Y eso que el PP siempre se queda a medias: en lugar de concertar ya la educación de 0 a 3 años y el bachillerato completo, se queda en vagos y mediocres anuncios que a saber si verán la luz. ¿Cuál es el problema? ¿Acaso la concertada no tiene derecho a sobrevivir, incluso a evolucionar y crecer?

En Vox queremos una educación pública perfectamente dotada, con profesores bien pagados y todas sus necesidades cubiertas, pero también anhelamos una concertada igualmente satisfecha, sin carencias ni tasas que la encarezcan para sus familias. TODOS los niños deben tratarse igual.

El dinero público que se reparte hacia los centros educativos lo generamos entre todos los españoles, independientemente de dónde se formen académicamente nuestros hijos. Con mayor financiación pública, se reducirían las supuestas barreras que impiden a algunas familias acceder a los centros concertados. Como padre, añadiré la importancia que doy a que mi hija crezca y se eduque con los valores católicos, que representan gran parte de los centros concertados y deben respetarse como seña de identidad de nuestra cultura.

En países como Reino Unido, la escuela concertada es mayoritaria, está financiada plenamente por la administración, y esto hace que apenas existan diferencias en la composición social respecto a la pública. Si allí funciona...

Volviendo a España, también es importante aclarar que la admisión en ambos formatos educativos es idéntica, no hay ningún tipo de selección ni discriminación con el alumnado. ¿Por qué sí en las aportaciones de la administración?

Las reivindicaciones de la educación pública pierden fuerza y razón cuando pretenden enterrar la concertada.

Germán Sanz. Vox / Caspe