Hace poco visitaba las instalaciones de depuración de aguas en desuso del municipio vecino de Molinos. Abandonadas a su suerte, dejaban pasar los vertidos al arroyo que discurre por el barranco Fuentes. Suciedad y especial mal olor en verano. Lo mismo en el pueblo de aguas abajo, Berge, 230 habitantes, y también sin depuradora… al río Guadalopillo directo todo.

En Teruel, existen 73 depuradoras para los 236 municipios de la provincia. Si bien es cierto que algunos de ellos comparten instalaciones, su carencia en los pueblos pequeños, es bastante común. Las competencias son municipales, pero huelga decir que los presupuestos municipales, sin ayuda de otras administraciones, no pueden hacer frente a la construcción de una depuradora. Y financiación, haberla la hay, pero como es habitual, los planes de infraestructuras comienzan en las ciudades, y terminan, un par de décadas o tres después, en los pequeños municipios. Para muestra un botón: se encuentra en fase de revisión el Plan Aragonés de Depuración y Saneamiento 2022-2027, donde algunas depuradoras de los municipios de Teruel van muy, muy lentamente apareciendo en sus páginas, y otras ni están, ni se esperan.

Es precisamente en los pueblos pequeños cercanos a cabeceras de ríos donde una biodiversidad que no hace mucho existía (puedo recordar ríos con truchas y barbos en nuestra provincia), puede y debe recuperarse. Además de la recuperación de ríos, no debemos despreciar la pequeña economía generada por la gestión de depuradoras. Como digo, no es mucho, pero cada grano cuenta en las partes de la provincia más vaciadas.

Me gustaría terminar con la paradoja que supone que todos los ciudadanos de los municipios sin depuradora paguen religiosamente su impuesto de contaminación de aguas al Instituto Aragonés del Agua, y no solo no puedan disfrutar de un saneamiento apropiado y sin olores, sino que de vez en cuando, surja una multa por parte de la Confederación Hidrográfica del Ebro a los ayuntamientos. Así que toca nuevamente pedir, también con el tema de aguas, que ser pocos no reste derechos.

Gerardo Villarroya. Teruel Existe Alcorisa