El día diecisiete de julio hizo dos años que asumí la presidencia de la comarca del Bajo Aragón, no me gusta hablar de mí, pero sí que lo haré del trabajo realizado en estos dos años.

Fue después de veintiocho años ejerciendo de concejal y un mes después de haber asumido la alcaldía de Torrecilla de Alcañiz, que ya es un premio. Tras las pertinentes negociaciones, llegamos a un acuerdo de gobernabilidad que goza a día de hoy de buena salud.

A pesar de llevar dieciséis años como consejero y doce como portavoz de mi grupo, asumí la presidencia como quien recibe el regalo más deseado para los Reyes Magos. La ilusión y la alegría eran incuantificables, aseguro que así era y dije que no había medida cuántica inventada para hacer una calificación.

Han sido dos años de trabajo, día a día, sin vacaciones, no niego que ha sido por voluntad propia, donde el día a día ha sido un constante aprendizaje y una adaptación a la administración, por la cual, y por lo menos en esta, rompo una lanza en favor de todos los trabajadores, artífices que a duras penas y con presupuestos limitados hacen posible que los servicios se presten con una calidad óptima.

En estos dos años, hemos adquirido un vehículo de transporte social adaptado, un nuevo camión recolector de basuras, se han puesto en marcha composteras comunitarias en diecinueve de los veinte pueblos de la comarca, que ahora en septiembre se pondrán a pleno rendimiento. Se ha adquirido un local de setecientos metros cuadrados para tener una sede para asuntos sociales acorde a las necesidades de la institución, que en cuanto se pueda dará comienzo a las obras, siempre con los permisos y medidas adecuadas como cualquier vecino. Será con toda seguridad un antes y un después en la atención, por las instalaciones, que no en el trato, que ya es inmejorable, por parte de los trabajadores.

Entre otros proyectos, hemos continuado con 'Tierra de centenarias', con dos premios a las espaldas: el de medio ambiente del Gobierno de Aragón y el del cluster de turismo sostenible a la experiencia. Se ha modificado la exposición itinerante con las novedades, y hemos cambiado el logo de la comarca por una olivera, elemento genuino del Bajo Aragón y que creo que nos representa a todos los bajoaragoneses.

Hemos registrado la marca 'Vibra Bajo Aragón', donde el motor, el tambor y el silencio ocupan un recurso inagotable en sentimientos y pasiones, y hemos reestructurado las rutas moteras, convirtiendo el Bajo Aragón en un territorio motero por excelencia, sin dejar de nombrar las Bóvedas del Frío, donde se ha actuado en señalización, mejora en iluminación y sistemas de audio y vídeo, como una opción más en la comarca a nivel de turismo. Y no puedo olvidarme del parque de extinción de las Parras de Castellote, el pueblo más pequeño, haciendo algo muy grande.

En definitiva, dos años donde el dicho «no es lo mismo trabajar que tragozar» se ha convertido en auténtica realidad, donde el día termina esperando al siguiente para continuar, donde el tiempo pasa rápido con la sensación de querer hacer más, y donde el pensamiento se centra en intentar dejar la institución al menos un poco mejor de lo que se ha encontrado, y que el fin es conseguir un Bajo Aragón mejor, donde vivir merezca la pena.

José Miguel Celma. PP Torrecilla de Alcañiz