Según la encuesta Estudes, entre estudiantes de 14 y 18 años las drogas más consumidas en España son el alcohol (70,5%) y el tabaco (30,7%) y les sigue el Cannabis (22,2%).

La lucha contra estas adicciones es un trabajo diario y continuado. Las consecuencias no sólo son individuales sino que interfieren en las relaciones sociales afectando a toda la sociedad y en todos los órdenes: seguridad, cultural, sanitario,… De ahí la gran importancia y la necesidad de los Programas de Prevención y Rehabilitación con costes muy elevados y no sólo económicos. Pueden herir a las personas que les rodean incluyendo a los bebés no nacidos (efectos teratógenos). Los niños son a menudo, las víctimas silenciosas de los abusos de las drogas.

El consumo entre la gente joven ha aumentado durante los últimos años y puede llegar a comprometer el procedo de su aprendizaje y su desarrollo tanto físico como mental. Los datos muestran que el consumo de drogas durante la adolescencia logra provocar consecuencias físicas, psicológicas y sociales (escolares, familiares, relacionales) no sólo inmediatas sino también a largo plazo. Dada la gran disponibilidad de drogas hoy en día, los adolescentes tienen que aprender a convivir con ellas, tomando decisiones sobre su consumo o abstención.

En las adicciones hay tres grandes pasos: Primero las pruebas y te diviertes. Luego te acostumbras a ellas y te producen bienestar. Finalmente estás siempre mal, a menos que las tomes, porque te hacen decrecer cada vez más y te anulan tus sueños y tu futuro.

Los amigos, la familia, el entorno y los medios de comunicación jugamos un papel muy importante. ¡Todos…estamos involucrados!

¿Cómo podemos percatarnos para tomar conciencia y actuar en consecuencia correctamente? Los consumidores suelen tener alteraciones de humor, efectos asociados a trastornos afectivos como depresión o ansiedad, conductas antisociales y problemas cardiovasculares entre otros.

¿Qué tienen que hacer para rehabilitarse? En primer lugar ¡pedir ayuda!. Marcar bien los objetivos, planificar los pasos, realizar actividades de relajación y no asociar el consumo puntual inevitable con recaída o fracaso.

¡Cuidado con las fiestas tanto familiares como populares! A veces, entre todos, con nuestro comportamiento y nuestra permisividad favorecemos el consumo de algunas de estas sustancias como, por ejemplo, el alcohol.

¡Felices Fiestas Patronales a todos!

Carmen Agud. PAR Fuentespalda