El Compromiso de Caspe no es solo uno de los episodios más relevantes de la historia de Aragón; es también un ejemplo vigente de consenso, identidad y memoria colectiva. En 1412, los representantes de los territorios de la Corona de Aragón se reunieron en Caspe para resolver, mediante el diálogo, una crisis sucesoria que amenazaba la estabilidad del reino. La elección de Fernando de Antequera, de la dinastía Trastámara, como rey de Aragón, marcó un hito de entendimiento político en un momento de gran incertidumbre.

Seis siglos después, ese espíritu sigue vivo en las calles de Caspe. Desde 1997, la recreación histórica del Compromiso ha convertido este episodio en una manifestación cultural que trasciende generaciones. Sus orígenes están en la implicación directa de vecinos, asociaciones y colectivos locales que, de forma completamente voluntaria, levantaron un proyecto basado en el esfuerzo compartido.

Aquellos primeros años fueron una muestra de compromiso colectivo, donde cada detalle —desde los trajes hasta la organización— nacía del trabajo desinteresado.

Con el tiempo, la celebración ha evolucionado sin perder su esencia. La participación de Bailío Teatro aportó estructura y rigor escénico, mientras que Che y Moche introdujo una propuesta artística más dinámica y cercana al público.

A ello se suma la contribución de Medievalia, hoy HPLab, que ha reforzado el rigor histórico del evento. Esta suma de esfuerzos ha consolidado una recreación cada vez más completa y reconocible.

El reconocimiento como Fiesta de Interés Turístico Regional en 2007 fue un paso importante, pero no el único. Detrás de este crecimiento hay generaciones de caspolinos que han dedicado tiempo, esfuerzo y pasión, incluyendo a quienes ya no están y cuya huella sigue presente en cada edición.

Hoy, a las puertas de cumplir 30 años, el Compromiso de Caspe se ha consolidado como un referente cultural y turístico. Por su trayectoria, su capacidad de implicación social y su valor histórico, la celebración reúne méritos suficientes para aspirar al reconocimiento como Fiesta de Interés Turístico Nacional. Porque más allá de la recreación, lo que Caspe representa es la fuerza de un pueblo que mantiene viva su historia.

Miguel Faci - PSOE / Caspe