El Compromiso de Caspe marcó un antes y un después. Fue el primer gran ejemplo de diálogo político en Europa. Un proceso libre, ordenado y ejemplar que evitó una guerra civil y definió el futuro de la Corona de Aragón y de España. Sin embargo, sigue siendo tratado como una nota al pie en demasiados libros de historia. ¿Hasta cuándo?
En Caspe hemos dejado de esperar. Este año hemos hablado alto y claro: más de 15.000 visitantes, 2.700 asistentes a la obra central, calles llenas, actividades abarrotadas, y un esfuerzo colectivo que trasciende lo festivo. Aquí no se improvisa: se trabaja. Y lo hacemos con un objetivo claro: situar esta conmemoración en el lugar que le corresponde dentro del calendario nacional.
La inversión de 160.000 euros no fue solo para una fiesta, sino para cultura, historia, identidad y economía local. Con un liderazgo institucional firme, encabezado por el área de cultura con Agustín Moré, desde alcaldía y con una implicación ciudadana sin fisuras, Caspe demuestra que cuando hay compromiso, los resultados llegan.
Este año han brillado dos novedades: los Correfocs, que sumaron fuerza visual y participación, y la Transhumancia, convertida en un acto central gracias a la Junta Local de Ganaderos y sus 805 años de historia. Más de 1.000 personas siguieron el recorrido por nuestras calles. Fue más que tradición: fue memoria viva.
Mientras otros miran hacia otro lado, nosotros lo decimos claro: el Compromiso de Caspe no es una recreación cualquiera. Es una lección actual. Apostamos por lo que une, por el valor del diálogo. Por eso pedimos el reconocimiento que merece: Interés Cultural Autonómico y Evento de Interés Turístico Nacional.
No lo pedimos. Lo estamos construyendo. Y lo vamos a lograr.
Ana Jarque. PP / Caspe

