Este fin de semana, el Partido Popular ha celebrado un Congreso que ha sido mucho más que un encuentro interno: ha confirmado que existe una alternativa real y preparada para gobernar España con seriedad y responsabilidad. Con Alberto Núñez Feijóo al frente, nuestro partido está listo para ofrecer a los españoles la estabilidad, la buena gestión y la confianza que necesitan frente a los excesos y despropósitos de un sanchismo cada vez más agotado.
Durante estos días, hemos reivindicado los valores que nos definen: la libertad como motor de progreso, la igualdad de oportunidades para todos, el compromiso con la unidad de España y el fortalecimiento de nuestra economía para que vuelva a ser motor de empleo y bienestar. Frente al intervencionismo, defendemos la libertad económica; frente al adoctrinamiento, la libertad educativa; frente a la crispación, la política útil y responsable. Las políticas que de verdad transforman la vida de las personas deben volver al centro de la agenda política, de donde nunca debieron salir.
En el Congreso se respiraba ilusión, pero también la responsabilidad de un partido consciente de que España necesita un cambio. Los españoles están cansados de los escándalos, de la falta de rumbo, de la utilización de las instituciones para intereses personales y de los pactos con quienes quieren romper nuestra nación. España necesita recuperar el respeto, la sensatez y la gestión eficaz. Y ese camino solo puede liderarlo el Partido Popular.
Frente a ello, el PSOE de Pedro Sánchez y de Pilar Alegría representa hoy la incoherencia y la doble vara de medir. Es un partido que proclama su compromiso con el feminismo y la igualdad mientras en sus propias filas abundan dirigentes envueltos en actitudes que denigran a las mujeres, el último caso lo conocíamos este mismo fin de semana. Un partido que durante el día reparte lecciones de moral y por la noche tolera, encubre o guarda silencio ante comportamientos que avergüenzan a nuestra sociedad.
Un PSOE que se ha convertido en sinónimo de corrupción. Mientras quienes deberían dar explicaciones se ocultan tras un discurso de superioridad moral que cada día se sostiene menos, los españoles ven cómo las promesas de ejemplaridad con las que llegaron al gobierno se transforman en casos de mal uso de fondos públicos, redes de favores y sobresueldos. España no se merece esta degradación institucional ni la resignación que los socios de gobierno pretenden imponer, aquella que se escuda en que al menos, no gobierna la derecha.
Frente a todo ello, el Partido Popular ha demostrado en este Congreso que representa una alternativa unida y centrada en lo importante: en la creación de empleo, en garantizar servicios públicos de calidad, en apoyar a quienes generan riqueza y en fortalecer la unidad de un país que necesita estabilidad para avanzar.
El Gobierno de Feijóo es hoy la única alternativa seria frente a un sanchismo que ha convertido las instituciones en herramientas de intereses personales y de pactos con quienes quieren romper España. Cada día, más españoles se suman a esa mayoría del cambio que quiere cerrar la etapa del enfrentamiento para abrir un tiempo de oportunidades, estabilidad y respeto institucional.
En Aragón también lo sabemos: nuestras familias, nuestros jóvenes y nuestros mayores merecen más que titulares vacíos y polémicas estériles. Merecen políticas que pongan a las personas en el centro, con rigor y responsabilidad. Tras este Congreso, el Partido Popular sale más fuerte, con ideas claras y con la firme voluntad de lograr cuanto antes el cambio que necesita España.
Silvia Casas. Diputada del PP en las Cortes – Teniente alcalde de Alcorisa


Pretende ser un análisis político, pero no pasa de panfleto de autoayuda para militantes deprimidos. Con una mano agita la bandera de la unidad, y con la otra reparte hostias retóricas al PSOE como si fueran rosquillas. No ofrece ni una propuesta concreta, pero presume de gestión como quien se da un premio sin haber competido. La corrupción ajena la denuncia con furia, mientras la propia la barre bajo la alfombra. Más que un programa de gobierno, parece un mitin de bar entre cañas.
Un apoyo de casi el 100% suena a otra cosas diferentes a seriedad, alternativa y oportunidad. Estabilidad si, pero solo si apoyas al líder supremo.