Durante las campañas electorales asistimos ilusionados y también atónitos a una lluvia torrencial de inauguraciones y de proyectos de numerosas obras públicas como culminación de las legislaturas vigentes. De la misma manera los partidos a los que los ciudadanos les otorgó mediante su voto la gobernanza de la cosa pública pasan cuentas y detallan los logros ejecutados de su programa electoral. Todo correcto y lógico, pero hay un tema que encuentro siempre a faltar y que trata de la referencia al mantenimiento de toda esta cosa pública, la realizada y la por realizar. Y es que para mí es más importante el mantenimiento que la construcción de nuevos elementos o infraestructuras. En mi casa antes que pintar o cambiar el sofá se arreglan las cañerías, aunque estas no se vean, y se procura reparar el tejado antes de que hayan goteras. En la cosa pública, en muchas ocasiones, hemos de esperar un reventón para para actuar y al precio que sea. Esta práctica errónea y cara es fruto en parte de la caducidad de los gobiernos en ejercicios de máximo cuatro años. El que venga detrás que arree. Así vemos pequeñas o grandes infraestructuras consolidadas sin el mantenimiento adecuado. Por ejemplo, desde un simple sendero a una gran infraestructura turística y social como la Vía Verde. A la vez leemos atónitos como se ha gastado miles de euros en un proyecto sin la seguridad de un financiamiento adecuado. En la Comarca del Matarraña, fruto de una buena visión de futuro, se han ido creando una serie de infraestructuras para favorecer los servicios públicos y la industria turística. También algunas inversiones fallidas encaminadas a la industria de transformación agropecuaria que ahora no hay espacio para analizar. Respecto al ocio, deporte y turismo, se han creado todo un seguido de rutas comarcales (lo que se conocen como PR, IR, GR, BTT, rutas circulares, etc.) en las que destaca la Vía Verde. El conjunto conforma una estructura muy atractiva para los amantes de la naturaleza y del senderismo, ya sean personas locales o foráneas. Llegados aquí, no queda otra que denunciar su lamentable estado de mantenimiento, sin escusas, especialmente cuando te enteras que se han gastado una cuantiosa inversión a un proyecto de futuro incierto. Apunto: no critico el proyecto en si. Para entendernos, dinero había para las infraestructuras dichas y en uso, pero se ha dedicado a una apuesta de futuro demasiado en el aire: ¿quien la financiará? Y así nos encontramos con caminos perdidos, letreros indicativos caídos o dañados de manera incívica, falta de limpieza y desbroce, etc., etc. Repito y acabo, primero mantenimiento de lo que ya tenemos, que es mucho, y una vez cubierto este adecuadamente en los presupuestos públicos (en este caso de la Comarca del Matarraña), y solamente entonces, nuevas inversiones con planes de financiación completos y seguros.