Que un árbol se convierta en un símbolo no es nada nuevo. Ya en la antigüedad el Árbol de la Vida representaba el árbol sagrado, envuelto en creencias mitológicas y religiosas. Se considera también un símbolo el Roble de Guernika, árbol que se identifica con los derechos y libertades de los ciudadanos vascos. Y también lo es el Árbol del Sobrarbe, que representa parte de la historia que nos une hoy en día a los aragoneses. Algo así representa también nuestro árbol de El Pitongo, una vigorosa olivera de amplia envergadura que, de forma involuntaria, ha pasado de alguna manera a marcar el inicio y el apogeo de la época de la recogida tradicional de la oliva en el Bajo Aragón.
El nombre de esta olivera conocida como del Pitongo o simplemente El Pitongo, se debe al apodo o mote de su anterior propietario, D. José María Herrero Mora, quien antes de fallecer vendió el bancal donde se encuentra la olivera a D. Jesús Jubierre y Dª Joaquina Cros allá por 1972. Todo parece indicar que el olivar de toda esta zona, amplia, llana y con riego disponible, está cargado de historia siendo bajo el reinado de Carlos III, en el siglo XVIII, el que marcó el mayor momento de fomento y expansión del olivar en su entorno, dando nombre a la partida donde se encuentra nuestra protagonista. Esos datos y alguno más, nos indican la longevidad de la misma, que se aproxima, aunque no llega, a los trescientos años de edad.
Hasta ahí el origen del árbol. A partir de aquí, la voluntad de un pueblo. Desde finales de los años setenta del pasado siglo fue habitual que los propietarios de la finca organizaran una jornada popular a la que se invitaban y participaban numerosos vecinos de Calanda para llevar a cabo la recolección de la oliva de este árbol en un ambiente festivo, en donde entre jotas y almuerzos, se hacía un merecido reconocimiento a esta gran olivera al mismo tiempo que se estrechaban lazos de amistad entre los presentes en la jornada. Este hecho provocó que el nombre de El Pitongo haya sido desde siempre muy popular a nivel local. Recuerdo ya hace décadas, que cuando preguntaba yo por alguna olivera famosa en el Bajo Aragón, el nombre de El Pitongo siempre salía a relucir. El fallecimiento de los antiguos propietarios y algún otro episodio más reciente como el del covid, hicieron que la celebración fuera decayendo y estuviera punto de perderse, aunque durante los últimos años y gracias al empeño de la familia Jubierre, los actuales propietarios, se ha retomado la misma, congregando de nuevo a multitud de calandinos y vecinos del entorno a celebrar esta jornada de alguna manera tan significada en el Bajo Aragón.
Y para concluir mencionar un dato, porque además debemos de considerar El Pitongo como una olivera extraordinaria también por su producción. Como buen empeltre, es un árbol vecero, es decir, que un año da producción (en este caso los impares) y otros no (los pares). Alguno de los datos más significativos son los del año 2011 en que se recogieron 503 kgs. de olivas y el del año 2023, que supuso el récord con 512 kgs. recolectados. Este año, tras concluir la recogida por parte de todos los voluntarios que tiraron de ganchos, garrotes y mantas y después del pesaje de la cosecha, llegó el whatsapp oficial de El Pitongo: han sido 453 kgs.
Calanda presume por ser la cuna de Don Luis, por sus tambores, por su excelente melocotón y, por qué no, ¡por su Olivera de El Pitongo!
Fernando Zorrilla. Presidente de la Asociación Amigos de las Oliveras y Árboles Centenarios

