En los últimos meses hemos sido testigos de la colocación de badenes por algunas de las carreteras principales de Alcañiz. Este hecho ya ha sido más que comentado y debatido por la ciudadanía, pero hoy quería profundizar más en ello.
La función principal de los badenes es obligar a los conductores a reducir la velocidad en zonas de especial riesgo, como las proximidades de colegios o pasos de peatones. Sin embargo, su colocación masiva en diversas calles de Alcañiz está generando el efecto contrario al esperado. En lugar de mejorar la seguridad vial, estos elementos están provocando frenazos bruscos, aumentando el riesgo de colisiones traseras y creando situaciones de peligro para ciclistas y motoristas, que pueden perder el control y caer al suelo.
A su vez, estos badenes suponen un alto costo para los conductores, pues los continuos acelerones junto con el impacto constante en los badenes generan un fuerte desgaste en los amortiguadores, neumáticos y sistemas de suspensión de los vehículos, añadiendo aún más costos al mantenimiento de los coches y motocicletas. En el caso de los vehículos de menor altura, el riesgo de daños en los bajos es considerablemente mayor, lo que supone todavía más gastos adicionales en reparaciones, además de la gasolina, los impuestos y el mantenimiento.
Otro aspecto a considerar es el impacto ambiental de los badenes. Al obligar a los vehículos a frenar y acelerar de manera constante, se produce un incremento en el consumo de combustible y, por ende, en la emisión de dióxido de carbono (CO₂) y otros contaminantes. Esto choca con los valores medioambientales que tanto se han intentado implementar en esta última década, pues con estos badenes solo se contribuye al deterioro de la calidad del aire y aumenta la huella ecológica de la ciudad. En un momento en el que muchas localidades están apostando por una movilidad más sostenible, la proliferación de badenes resulta contradictoria y contraproducente.
Además, los badenes ralentizan el tráfico de manera significativa, lo que provoca retenciones innecesarias en horas punta y cuellos de botella en cruces clave del municipio. Esto provoca más contaminación de la que hubiese si el tráfico fuese fluido, y crecen las posibilidades de que se produzcan accidentes. Aumentan los tiempos de desplazamiento y se genera una circulación más densa y caótica en las principales vías de Alcañiz, a lo que se suman las innumerables obras que se están realizando en el municipio, quedando escasas calles en condiciones adecuadas para circular.
Uno de los efectos más preocupantes de la instalación excesiva de badenes es el retraso que generan en la respuesta de los servicios de emergencia. Ambulancias, bomberos y policía se ven obligados a reducir su velocidad considerablemente al atravesar estas estructuras, lo que puede marcar la diferencia en situaciones donde cada segundo cuenta. En casos de emergencia, un tiempo de respuesta rápido es crucial, y la presencia de numerosos badenes en el recorrido puede resultar en consecuencias fatales.
El dinero invertido en estos elementos para la «humanización» de Alcañiz podría destinarse a otras medidas de seguridad vial más efectivas y menos invasivas, como la mejora de la señalización, la implementación de pasos de peatones inteligentes o la instalación de semáforos. Medidas que no perjudican a nadie ni presentan tantos contras, medidas más eficientes e igual de eficaces.
Por el contrario, se escucha que se instalarán más badenes en el corcho y probablemente también, en un futuro, en la avenida Aragón. Alcañiz entero pasará a estar ubicado sobre la cima de un badén gigante que podrá ser visto desde cualquier rincón de la comarca.
Daniel Sancho. Graduado en Ciencia Política y Administración Pública


Buen artículo, que comparto. No sé de quién es la competencia de estos badenes, pero resultan odiodos
Que razón hay en este artículo, maravilloso.
Pero les importa una …… la opinión de la gente y con los putos badenes nos quedaremos
Muy buen artículo, tiene toda la razón. A esto hay que añadirle el hecho de que muchas personas, por cuestiones de trabajo, pasan a diario decenas de veces por los badenes, lo cual implica dolores de espalda.
Totalmente de acuerdo, a esto hay que sumar las personas que por nuestro trabajo , pasamos decenas de veces al día y los dolores de espalda que nos provoca.
Y lo peor, están hechos chapuceramente, con esos ajugeros de las alcantarillas en la vuelta de los puentes.