Solo hace falta echar un pequeño vistazo por nuestros pueblos para valorar trabajos concretos y poco comunes hoy en día que, por suerte, seguimos teniendo: un fontanero, una panadera, un electricista, una mercera, un mecánico, o una peluquera. Cada vez son menos los que apuestan por este tipo de trabajo profesional o los que lo hacen por relevo generacional.
Con el paso de los años en nuestros pueblos vemos cómo estos profesionales son cada vez más mayores y poco cuesta imaginar que de aquí a 15 años estos trabajos desaparezcan en los pueblos, por un relevo generacional que no se produce, ni por la formación profesional para ello ni por herencia de sus hijos u otros jóvenes del pueblo. Y sin embargo son oficios esenciales (y poco valorados muchas veces) para el día a día. Aunque no tengamos que llamar a un fontanero o electricista salvo en ocasiones puntuales, estos profesionales, pequeños autónomos, están ahí si un día los necesitamos, ellos han apostado por estar en nuestros pueblos, se han adaptado y reconvertido con el paso de los años para dar un servicio a sus vecinos.
La culpa de esto bien podría ser la falta de emprendimiento en los jóvenes o la falta de apoyo a estos para que den el paso en las localidades más pequeñas. Lo que seguro que falta es hacerles ver a los jóvenes en el instituto o colegio, antes de irse a estudiar fuera, que sigue habiendo oportunidades laborales en nuestros pueblos y que no es necesario tener una idea de negocio innovadora o recurrir a las más nuevas tecnologías para ello, sino que hay nichos de mercado que tienen proyección a través del relevo.
Al panadero que cierra su horno después de toda vida le gustaría que un joven le reemplazara y no cerrar esa puerta, cualquiera queremos tener a un electricista que en un determinado momento podamos llamarle. Cuando se cierra la puerta de un negocio en un pequeño pueblo, la probabilidad de que se vuelva a abrir es ínfima.
Ainhoa Gascón. Teruel Existe / Cantavieja


Cuando se cierra la puerta de un negocio en un pequeño pueblo, la probabilidad de que se vuelva a abrir es ínfima.
Suerte que Teruel existe en Cantavieja piensan. Porque lo que es en Castellote……
En Castellote hemos estado 20 años con el PAR organizador de fiestas y festejos pero totalmente nulo en la promoción económica del pueblo. Los de ahora TE ni se les ve ni se sabe dónde están
No pasa nada esos nichos de empleo no son necesarios
Lo que si que es necesario es estudiar energías renovables que es lo que nos va a salvar
Que eso suponga que la ganadería, la hostelería, la agricultura,……no se renueven con gente nueva da igual
Lo importante es que Forestalia nos pague la luz y poco más