19 de julio, final del mundial de fútbol. España paralizada e ilusionada. Todo el país teñido de rojo y gualda, los colores de nuestra bandera. Los colores de nuestro país. Millones de españoles compartiendo una misma ilusión y un mismo deseo, millones de cánticos «Yo soy español, español, español», de abrazos y lágrimas de felicidad al conseguir el tan ansiado mundial.

Cada rincón de España era una fiesta. Nadie era ‘facha’ ni era criticado por utilizar nuestra bandera con fines políticos. Simplemente apoyábamos a nuestra selección, representando a España.

Cierto que hasta el más ingenuo podía intuir que aquel sentimiento de amor patrio, para algunos, era efímero. Nada nuevo bajo el sol.

Ahora, España vuelve a ser noticia a nivel mundial. Ceuta sufre una invasión migratoria sin precedentes, en un ataque de guerra híbrida del régimen marroquí. 80.000 inmigrantes asaltan nuestras fronteras ilegalmente. Una ciudad de 83.000 habitantes sufrió un incremento de más de un 96%. A todas luces inasumible e inadmisible.

Pero millones de españoles vuelven a ser uno solo, alzando la voz para defender Ceuta, para defender España. Un mismo sentimiento y una misma lucha. Por desgracia, nos han abandonado quienes tienen en su mano ayudarnos, salvarnos. Desde el gobierno sanchista hacen oídos sordos a las súplicas de nuestros compatriotas.

No vamos a sorprendernos de sus promesas incumplidas a estas alturas. Sánchez se somete a Marruecos en vez de preservar la seguridad de nuestras familias mediante el cierre de fronteras. Un comportamiento impresentable que genera varias incertidumbres.

¿Debe favores a Marruecos, tiene relación con el caso de hackeo de varios móviles de su partido, entre ellos el suyo propio, del caso Pegasus, y tiene algo que esconder? Defender nuestra soberanía y el cierre de nuestras fronteras no debería ser negociable. Defender a España es su deber.

El debate sobre las fronteras me genera una última pregunta: al salir de casa, ¿hay alguien que deja la puerta abierta o todos cerráis con llave?

José Luis Marín. Vox / Caspe