El sonido de tambores y bombos empezó hace unas semanas a formar parte del eco de nuestros pueblos. Después de más de dos años de aplazamientos de todo tipo de actos culturales y sociales, parece que este año sí. En el 2022… ¡toca! Con todo lo que esa palabra conlleva.

La Semana Santa volverá a todos los rincones del Bajo Aragón y esperemos que lo haga casi como si todo fuera ya normal. A la espera de concretar con qué medidas de seguridad se contarán, la bajada abrumadora de la curva de contagios de coronavirus en las últimas semanas, hace pensar que un evento como este, al aire libre, debería poder celebrarse sin muchos impedimentos.

Esas ganas se multiplican en Alcorisa, donde ya se preparan las Jornadas Nacionales, que deberían haberse celebrado en los momentos más duros de la pandemia. La jornada virtual supo a poco y se espera que tamborileros de cinco comunidades autónomas se desplacen por fin al Bajo Aragón para llevar a cabo esta tradición, tan importante para unir lazos entre regiones.

Lo peor de este tiempo de confinamiento será volver a infundir esa pasión por el tambor y el bombo entre los más jóvenes, que no lo «han mamado desde la cuna». Los más niños son importantes para continuar con una tradición, que esperemos que vuelva con más fuerza que nunca en este 2022. Mientras esperamos, escucharemos a lo lejos los ecos de esos sonidos hipnóticos, que nos transportan a otros lugares.

Lucía Peralta. Zorros y gazapos