«Era el mejor de los tiempos; era el peor de los tiempos». Ursula von der Leyen recurrió a Charles Dickens para comenzar su discurso sobre el estado de la Unión Europea 2026 (SOTEU), que seguimos con interés desde el Europe Direct Maestrazgo. Y la verdad es que la frase encaja bastante bien con el momento que vivimos: nunca hemos tenido tantas posibilidades al alcance de la mano, pero tampoco tantos motivos para estar pendientes de lo que ocurre a nuestro alrededor.

La presidenta de la Comisión habló de guerras, seguridad, economía, inteligencia artificial, cambio climático, agua, incendios… Un menú bastante completo para una Europa que parece vivir permanentemente entre la oportunidad y el sobresalto. Pero entre tanta cuestión, que puede parecer demasiado generalizada o incluso lejana, hubo alguna bastante cercana para quienes vivimos en el medio rural.

Este verano nos ha recordado que no hace falta mirar demasiado lejos para comprobar que algo está cambiando. Sequías, inundaciones, granizo, calor extremo o incendios ya no son episodios excepcionales que aparecen de vez en cuando en el calendario. Son problemas que condicionan cosechas, montes, explotaciones, infraestructuras y, en definitiva, la vida de nuestros pueblos.

Von der Leyen anunció un nuevo marco europeo para la resiliencia frente al cambio climático, con la intención de identificar los territorios más vulnerables y mejorar su capacidad de adaptación. También anunció una alianza europea de seguros climáticos, teniendo en cuenta que actualmente solo una cuarta parte de las pérdidas provocadas por catástrofes en Europa están cubiertas por seguros privados.

Y aquí aparece otra palabra que quizá deberíamos empezar a tomarnos muy en serio: agua. La Comisión prepara una nueva iniciativa europea sobre el agua y puso sobre la mesa un dato llamativo: las redes europeas pierden casi uno de cada cuatro litros, principalmente por fugas. Mientras tanto, agricultores y ganaderos saben perfectamente que cuando falta agua, hay poco margen para improvisar. Von der Leyen quiso lanzar también un mensaje de respaldo al sector primario, al que situó como una pieza esencial.

Resulta imposible no detenerse en los incendios. En Aragón y Teruel sabemos demasiado bien, por desgracia, de qué estamos hablando. El fuego ha dejado de ser solamente un problema puntual para convertirse en una amenaza que obliga a replantearse prevención, gestión forestal y medios de respuesta. Europa quiere estudiar incluso la creación de una futura flota europea de extinción de incendios.

Hubo también otro mensaje del discurso que merece atención desde el medio rural: la apuesta por la tecnología y la innovación como herramientas para que las personas puedan seguir viviendo y trabajando en sus territorios. El reto será conseguir que la revolución tecnológica llegue también a las zonas rurales y genere oportunidades, empleo y servicios.

Y aquí Teruel vuelve a aparecer en el mapa europeo, esta vez con nombre propio. El documento que acompaña al SOTEU destaca al Aeropuerto de Teruel como ejemplo de cómo una infraestructura situada en un entorno rural puede atraer inversión, generar empleo e impulsar innovación aeroespacial. Que una infraestructura ubicada en nuestro territorio figure en ese balance europeo evidencia que la innovación no tiene por qué ser patrimonio exclusivo de las grandes áreas metropolitanas. Quizá esa sea una de las ideas más interesantes que deja el discurso del 16 de septiembre.

El SOTEU 2026 nos lleva a plantearnos una pregunta: ¿será capaz Europa de convertir sus grandes estrategias en soluciones útiles y aplicadas sobre todo el territorio?

José Manuel Salvador. Europe Direct Maestrazgo