Teruel lideró la protesta contra la despoblación que se vivió la semana pasada. Una convocatoria respaldada por 121 plataformas de 23 provincias de la España vaciada. En Teruel y en sus pueblos se pedía el desbloqueo de las autovías, el desarrollo del ferrocarril y más recursos en sanidad, educación y otros servicios. Luchar contra la despoblación es hablar de infraestructuras, de comunicaciones, de regadío, de nieve, de políticas de apoyo al desarrollo rural, de medidas de empleo, de la escuela rural, etc.

El regadío, por ejemplo, es imprescindible para mantener la población. En el mapa de Aragón, las manchas verdes del regadío señalan dónde se fija la población: los riegos del Alto Aragón, de las Cinco Villas, de los canales de Aragón y Cataluña, de Calanda-Alcañiz, del Imperial o del de Tauste.

Los programas de impulso a la economía rural los aprobó el gobierno PP-PAR y los asumió la coalición PSOE-CHA. Este año, por los recortes en el presupuesto, la DGA quita 36 millones.

Dicen que los beneficiarios no se han gastado ni la mitad. ¿No será que las Administraciones no han sabido animar a los ciudadanos a invertir en proyectos como turismo rural, artesanía alimentaria, pequeños negocios, etcétera?

En políticas de empleo, los municipios de la minería se quejan de que las subvenciones se han dirigido muchas veces a pueblos limítrofes. Además, una buena parte ha ido a polígonos industriales, con una ocupación de solo el 42%.

En el capítulo de infraestructuras es preciso desarrollar algunas que son esenciales para no aislar al Aragón menos poblado: el corredor ferroviario Zaragoza-Teruel-Valencia, o la autovía Zaragoza-Alcañiz, por ejemplo. Es preciso apoyar las comunicaciones en autobús entre pueblos pequeños y envejecidos. Y preocuparse de que en los pueblos siga habiendo pequeñas tiendas multiservicios y bares que socialicen a la población. Como es preciso seguir impulsando el sector de la nieve, clave para Huesca y, también, para Teruel.

En resumen, como sugería el director de la Fundación Uncastillo, José Francisco García, habría que pensar en el futuro de pueblos que se pueden convertir en solo de temporada. Como «establecer unas brigadas de mantenimiento el resto del tiempo. O crear redes de asistencia territorial para las personas que permanezcan en los pueblos más pequeños».

Carlos Sauras