En los tiempos de incertidumbre que nos ha tocado vivir, preferiría comentar buenas noticias, como la identificación, por investigadores españoles, de las células que dan lugar a recaídas en el cáncer de colon, lo que permitirá prevenir metástasis; o la recuperación de la marcha en personas con parálisis mediante la estimulación eléctrica de la médula espinal. Noticias que emocionan al pensar en el alivio del sufrimiento de muchas personas. Pero en una sección de opinión política es difícil encontrar noticias esperanzadoras que compartir.

En la prensa, será la «posverdad», los hechos objetivos se desdibujan y difuminan con las opiniones sesgadas de unos y otros, dando lugar a un espectáculo que sólo busca la confusión, el ruido y la polarización. Sus exageradas sobreactuaciones les permiten abrir las noticias en las televisiones y ser objeto de titulares en prensa y vacíos debates en redes sociales generando memes memos.

El protagonismo que en la democracia corresponde a los ciudadanos, se lo arrogan ciertos políticos mientras descuidan la gestión de lo público, que es su verdadera función; para ello, deberían escuchar a aquellos y no dedicarse a condicionarlos con encuestas tendenciosas, mentiras, medias verdades y estadísticas retorcidas, escritas en papeles que leen entrecortadamente con gestos estudiados y cara de no entender nada.

El rechazo del enfrentamiento estéril y la búsqueda de lo que nos une requieren de unos ciudadanos con una visión crítica con el poder pero responsable en la exigencia de buena gestión; no puede ser que sólo se haya empleado un 20% de los fondos europeos por la incompetencia y mala gestión del Gobierno, mientras la vida cotidiana de los españoles empeora día a día.

En lugar de profundizar en lo que nos separa debemos profundizar en lo que nos une, valores liberales como la igualdad, la libertad, la solidaridad y el diálogo, para alcanzar pactos amplios por la Sanidad, por las Pensiones, por el Empleo Juvenil, …, que nos permitan construir un futuro esperanzador. Estos acuerdos precisan de un centro liberal y son imposibles con extremos populistas-nacionalistas.

Por eso, a los que escriben artículos sobre la desaparición de Ciudadanos, les recordaría lo que escribió Mark Twain a un periódico que había publicado su obituario: «La noticia de mi muerte fue una exageración».

Luis Esteban - CS Calanda