No estamos muy acostumbrados en esta tierra a recibir noticias tan esperadas como la continuidad de MotoGP. Para ser sinceros, veíamos con cierta desconfianza y lejanía esa ampliación, especialmente tras la llegada de la nueva empresa que gestiona el campeonato mundial. Y eso que, desde el Gobierno de Aragón, siempre se nos insistió en que el dinero no sería el principal escollo.
Lograr esto ha sido como una de esas grandes cosechas con las que a veces nos premia el campo bajoaragonés. Es el resultado del esfuerzo de todo el Ejecutivo, pero no quiero olvidarme de Manolo Blasco, un luchador incansable que se ha dejado la piel para que esto sea una realidad. Gracias, Manolo.
Sin embargo, en la política pasa como en el fútbol: el aficionado forofo se alegra más de la derrota del rival que de la victoria propia. Algunos deberían revisar las afirmaciones que lanzaron en el reciente debate sobre el estado de la ciudad de Alcañiz, donde criticaron duramente las negociaciones del Gran Premio. Hablan quienes jamás han creído en este proyecto y quienes miraban hacia otro lado cuando el Gobierno central destinaba millones de euros a circuitos vecinos. Esa es la auténtica realidad. Por eso, el mérito es de la ardua tarea del equipo de gobierno local y, por ende, de todos los bajoaragoneses.
Este proyecto sigue vivo. Confío plenamente en que, de la mano de TechnoPark, el circuito sea uno de los grandes motores sostenibles de la comarca, capaz de atraer talento y nuevos estudios, como algún grado especializado en automovilismo de velocidad.
Arrancamos un mes de junio histórico. Aunque se han hecho esperar, las noticias son inmejorables, y ya se sabe que «nunca es tarde si la dicha es buena». El nuevo hospital y la ampliación del Gran Premio son dos regalos enormes para una gran comarca.
José Miguel Celma. PP / Torrecilla de Alcañiz


Sin paliativos: mala temporada del cf Torrecilla
ahora parece ser que la caída del GP de Hungría se deba a la buena gestión de «Manolo». Un golpe de suerte y nada más. No vengas a poneros medallas. Y en el estado de la Ciudad nadie, ni siquiera vuestro partido, tenía esperanza. Anda que si no se hubieran callado.