Acaba un verano convulso para el sector primario, política y meteorológicamente hablando. Cuando aún las tormentas azotan con agua, viento y pedrisco las explotaciones agrícolas y ganaderas aragonesas, los nubarrones políticos que aparecieron el pasado mes de julio procedentes de Bruselas siguen amenazando a los más de 33.000 agricultores y ganaderos de nuestra Comunidad.
La propuesta de la Comisión Europea para recortar en algo más de un 20% la asignación presupuestaria a la Política Agraria Común (PAC) a partir de 2027 sigue ahí, silenciada por las bombas en Gaza y Ucrania. Precisamente para comprar armamento se quiere destinar ese dinero que se quitará al sector primario. Y no es que esté en contra del rearme de la Unión Europea, el problema es de dónde van a sacar el dinero para llevarlo a cabo. La Unión Europea cuando tiene un problema, cuando necesita dinero, siempre recurre a las partidas destinadas al sector primario, a los agricultores, agricultoras, ganaderos y ganaderas.
Para el Partido Aragonés, cambiar agricultores por balas es un auténtico despropósito, es quitarles recursos a aquellos que nos dan de comer, aquellos a los que aplaudíamos en la pandemia porque eran los únicos que garantizaron que la cadena alimentaria no se rompiese.
Ya estamos hartos de que desde la UE se ningunee y se pisotee el orgullo y la rentabilidad de las explotaciones agrarias y ganaderas. Esta medida es una absoluta vergüenza, es no conocer el territorio ni la realidad de los países y, por supuesto, de Aragón. Con este tipo de medidas, impedirán que la vieja Europa siga siendo autosuficiente, autónoma y que no necesite a terceros países para alimentarnos.
¿De verdad tenemos que castigar así a los agricultores y ganaderos? Quitar un 20% a una PAC media, de unos 30.000 euros, puede suponer un recorte de 6.000 euros a un joven agricultor o ganadero, que se ha empeñado hasta las cejas para sacar adelante su explotación. Es posible que veamos cómo estos emprendedores, que son los que están construyendo el futuro de nuestro medio rural, tengan que vender sus animales o dejar de sembrar maíz en Alcañiz, en La Codoñera o Valderrobres, por poner ejemplos cercanos, porque sus explotaciones han dejado de ser rentables. ¡Luego nos quejaremos del éxodo del medio rural a las ciudades!
Es necesario que todos los partidos políticos, sin excepción, unamos nuestras fuerzas para frenar semejante desastre. Especialmente importante es la implicación de las grandes formaciones políticas, a las que se les llena la boca a la hora de hablar del sector primario pero que luego, a la hora de votar en Bruselas, obedecen las órdenes de sus amos europeos. Hasta hace pocos meses el comisario europeo de Agricultura era de un partido cercano a Vox y el comisario actual es afín al PP. Pero no nos olvidemos del PSOE y su líder, Pedro Sánchez, que tanto presume de su prestigio internacional.
Hace pocos días, el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, reiteraba en el Senado la postura contraria de su Gobierno al recorte del 20% del presupuesto de la PAC. Veremos si apoya con tanta vehemencia los intereses de los agricultores y ganaderos españoles en Bruselas, donde todavía se está a tiempo de frenar este despropósito.
Desde el Partido Aragonés, defenderemos en todas aquellas instituciones en las que tenemos voz, los intereses de nuestro sector primario, rechazaremos el recorte previsto y demandaremos un incremento de un 20% de las ayudas directas para los agricultores y ganaderos profesionales, aquellos que atienden sus explotaciones todos los días y viven de ellas.
Porque la Política Agraria Común es fundamental para garantizar la supervivencia de estas pequeñas y medianas empresas familiares que no pueden subsistir con las ventas en el mercado. Dejemos de lado los intereses políticos y miremos por el porvenir de nuestros agricultores y ganaderos. Sin ellos, nuestro medio rural y Aragón no son nada.
Alberto Izquierdo. Presidente del Partido Aragonés


Don Alberto:
Por favor, no sea pedigüeño, que son los que piden con frecuencia, de forma inoportuna y de forma excesiva. Si lo que se pide es para volver rentable un negocio que no lo es, ¿hasta cuando nos lo podremos permitir? En España, a ningún trabajador se le ayuda con 30.000 euros al año. Así que está bien en pensar en los 33.000 agricultores y ganaderos de nuestra Comunidad, pero sin olvidar a los que tienen que sacrificar sus sueldos para poder pagar las subvenciones.
Yo creo que ya va siendo hora de que los políticos penséis en cómo pagar el producto agrícola a precios que sean rentables cultivar. Mientras sigamos dependiendo de ayudas es pan para hoy y hambre para mañana, sólo a los grandes terratenientes les beneficia ésto. Cambiar el chip ya y exigid precios dignos en vez de limosnas con las subvenciones.