El pasado 4 de agosto tuvo lugar una reunión que, en su momento, considerábamos que podía suponer un punto de inflexión en el camino a poder solucionar la problemática que acecha nuestro territorio por el intenso volumen de tráfico pesado procedente de la actividad de extracción de arcillas. Gobierno de Aragón, Diputación de Teruel, empresas mineras y ayuntamientos afectados compartimos una misma mesa con la voluntad —o al menos eso creíamos— de avanzar hacia una solución integral para los problemas de seguridad y movilidad que sufrimos a diario.

Sin embargo, casi cuatro meses después, la realidad es desoladora. No somos conocedores de que se hayan producido avances, ni ha habido ningún contacto por parte de las administraciones provincial y autonómica. Resulta paradójico, incluso incómodo reconocerlo, que sean precisamente las empresas mineras quienes han mostrado una mayor preocupación y disponibilidad. Con ellas sí se han podido habilitar canales de comunicación, se comparten incidencias y se mantiene un diálogo fluido que, sin ser suficiente, al menos demuestra interés. Las administraciones públicas, en cambio, parecen haberse desentendido del compromiso adquirido aquella mañana de agosto.

Mientras tanto, la situación en nuestras carreteras no hace más que empeorar. Todos los meses se producen nuevos accidentes, el último la pasada semana en el mismo punto de la carretera entre Mas de las Matas y Aguaviva, donde, en marzo, colisionaron un camión y un autobús. ¿Cuántas veces más debemos revivir el mismo susto, la misma angustia, la misma impotencia?

A finales de septiembre, por parte de los ayuntamientos, se remitió una invitación formal al Consejero de Fomento para visitar la zona y conocer in situ la problemática. A día de hoy, no hemos recibido ni siquiera una respuesta a dicha propuesta. Y la reunión conjunta que debía celebrarse antes de finalizar el año sigue sin convocarse, como si el tiempo no importara, como si nada estuviera ocurriendo aquí.

Por eso, la pregunta que nos seguimos haciendo es tan simple como urgente: ¿Hasta cuándo tenemos que esperar los vecinos del territorio para que se busquen soluciones de una vez por todas? ¿Qué más tiene que pasar para que quienes deben actuar lo hagan de verdad?

Aitor Clemente. Ganar / Aguaviva