Yellow Submarine, gran parte de este álbum se puede oír en la banda sonora de unos dibujos animados de tinte psicodélico que se estrenaron el año anterior. El grupo solo incluye seis canciones, y dos de ellas ya habían sido editadas: una en Revolver (1966), que es la que da título tanto al disco como a la película, y la otra, All You Need Is Love (temazo de Lennon), que ya había salido como single en 1967.
Las otras cuatro eran: Only a Northern Song, de Harrison, con marcado estilo psicodélico; All Together Now, una chuchería de McCartney; It’s All Too Much, también de Harrison, y la elegida: Hey Bulldog, de Lennon, que reivindica el espíritu más roquero de The Beatles.
Después, el álbum se completa con composiciones y arreglos de George Martin, todos instrumentales de corte clásico, con orquesta y sin participación de los Beatles.
Fue el décimo álbum de estudio de la banda de rock inglesa The Beatles, lanzado en enero de 1969. Por contrato con la productora, tenían la obligación de grabar cuatro canciones inéditas para el proyecto, y eso fue exactamente lo que hicieron. Ni una más. Ni siquiera accedieron a poner voces a los personajes que los caricaturizaban en la película. Vista la actitud, no parece que les apeteciera mucho sacar este material. Quizá a Ringo sí, ya que cantaba la canción principal. Igual estaban metidos de lleno en Abbey Road o en Get Back (Let It Be), o tal vez ya no se aguantaban. Quién sabe.
En todo caso la desgana de los Beatles no se reflejó en absoluto en el resultado de la película; tanto el director, como la productora y George Martin, hicieron un gran trabajo (es mi peli favorita de The Beatles).
Recuerdo que cuando vi la peli me flipó toda la música. Aparte de los temas ya citados e incluidos en el álbum, también se pueden oír: Eleanor Rigby, Love You To, Lucy in the Sky with Diamonds, Think for Yourself, Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band, With a Little Help from My Friends, Nowhere Man, When I’m Sixty-Four, Baby, You’re a Rich Man y un fragmento instrumental de A Day in the Life. Todas grandes canciones.
Yo veo este disco casi como un regalo a George Martin: una oportunidad de mostrar su mundo y su talento a millones de personas.
Aquellos chavales que empezaron en Liverpool ya se habían ido. Los del flequillo recto estilo vasco, los trajes y corbatas habían dado paso a unos tipos melenudos, millonarios, con ideas propias y, posiblemente, con ganas de vivir sus vidas por separado. Les quedaban dos telediarios y dos discos por publicar. Dos últimos álbumes. Uno de ellos, espectacular. Y, además, este fugaz regreso en directo, en la azotea del edificio de Apple Corps.
Coco Balasch

