Kreuz-Kirche (Berlin). Óleo sobre tabla. r.v.

Plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro, pueden parecer propósitos no fáciles de conseguir, pero tienes el margen de toda una vida para intentarlo.

Hoy en solo veinticuatro horas tienes que multiplicar por mucho tus habilidades en pos de una supuesta mejora de tu calidad de vida, salud, empatía

Levantarse a las 5 am. Dedicar los primeros minutos del día a la creatividad. Entrenar seis días a la semana (estirando antes y después) y ducha matutina con agua fría. Meditar veinte minutos. Hacer la cama, planificar el día, desayunar con pan integral, avena, semillas, frutos secos, yogur, aguacate… probióticos e intentar variar para que la flora se regenere. Enriquecer el aporte de proteína (en polvo). Comer despacio (masticar entre treinta y cincuenta veces cada bocado).

Hay que comer cinco piezas de fruta al día, caminar diez mil pasos, beber tres litros de agua fría y que toda la ingesta se realice en el plazo de doce horas.

Hay que respirar diez veces al día, emplear tres minutos a la gratitud, treinta segundos de mindfulness, cinco minutos al orden, levantarse y cambiar de posición a menudo, escribir tus pensamientos, tener mente curiosa, practicar la escucha activa. Hay que leer veinte páginas de un libro y dormir ocho horas y media. Preparar la ropa para el día siguiente y no usar pantallas.

Es importante respirar aire fresco, descansar, tener ocio y relación social.

Hay que establecer límites al trabajo, desarrollar tolerancia a la frustración… claro.

Confieso sentirme superado por los consejos, que sin duda necesito, pero no me salen los números. Ya no me salen así, solito, obviando el capítulo de ocio y relación social. Le restamos al día ocho horas laborales de promedio, añadimos a la ecuación la casa, la familia con niños, sus risas y problemas, atenciones y actividades, más el día a día en pareja con ajustes y concilio de agendas... me faltan horas.

Todo ese estrés para no tener stress, todo ese gasto de tiempo y energía para ahorrar energía y tiempo, esa calidad de vida perdida, por la prometida….

José Martí usa la metáfora en las cosas importantes que hacer en la vida: propone plantar, como proyecto que crezca en el tiempo, criar a futuros cuidadores de ese proyecto y difundir esta idea y cultura con acciones que se difundan.

Tal vez no lo consiga, pero tengo tiempo para intentarlo.