El pasado viernes, mientras recorría el trayecto desde Andorra a Madrid en coche para asistir al VIVA 24 no paraban de venir unos pensamientos a mi mente: ¿Por qué nos han relegado a ciudadanos de segunda o de tercera a los habitantes de nuestra provincia? ¿Son menos válidos nuestros impuestos? ¿Tenemos menos derechos que el resto de los españoles? ¿Por qué nos obligan a abandonar nuestras casas?

Como hemos repetido hasta la saciedad, somos la única provincia que sigue sin comunicación directa por autovía con Madrid. Y no solo eso, las carreteras que tenemos también han vivido tiempos mejores. Esto nos resta muchas oportunidades tanto a la hora de que las empresas se fijen en nuestra provincia para instalarse así como oportunidades laborales para los turolenses.

Dos décadas después de que se aprobara el Plan de Activación Específico para Teruel, las grandes infraestructuras siguen sin llegar. Este mismo lunes en una entrevista, el subdelegado del Gobierno de España en Teruel, Enrique Gómez Moreno, simplemente contaba excusas para volver a dejarnos abandonados.

Se vuelve a dejar en el tintero la A-40, autovía de claro carácter vertebrador cuyo estudio comenzó en 1993. En 34 años, el bipartidismo no ha tenido tiempo de desarrollarla, pese a usarla recurrentemente como hito electoral. Fue también incluida en el acuerdo de Gobierno con Teruel Existe en 2019, con idéntico resultado. Tomás Guitarte vendió a la provincia de Teruel a cambio de nada.

La A-40 es una autovía realmente importante, uniendo el centro de España, Cuenca, Teruel, pasando por el Bajo Aragón para finalizar en Tarragona. Supondría una vertebración real y una lucha efectiva contra la despoblación. Como excusa para no haberla desarrollado han alegado motivos medioambientales que ya han sido rebatidos por diferentes estudios: La autovía es compatible con el medio ambiente y el territorio, y supone un incremento de la seguridad para sus usuarios.

Otro proyecto recurrente es de la A-68, finalizado en la Comunidad de Navarra desde 2008 y paralizado en Aragón desde 2003 hasta el pasado año cuando se retomó un tramo de escasos kilómetros. Durante estos 21 años, el Bajo Aragón sigue esperando esta ansiada y necesaria conexión, cansados de ver repetirse los accidentes de tráfico en la N-232, vuelcos de camiones e incidentes diversos al paso por el centro de las localidades, como es el caso de Híjar. Y no sólo esto, sino que vemos limitada enormemente la capacidad competitiva de las empresas instaladas en esta zona. No hay dos sin tres, sigue aparcada también la A-25, en su conexión entre Monreal del Campo y Alcolea del Pinar. Y ahora nos quieren vender como un logro que sea una carretera de 2+1, en vez de una autovía como prometió el socialista Rodríguez Zapatero.

Como turolense convencida, estoy cansada de promesas recurrentes que se quedan en engaños y pérdidas de derechos para los turolenses. Y como colofón, esta semana la ministra de Seguridad Social, Elma Saiz, se reúne con los empresarios turolenses y ni siquiera es capaz de comprometerse a incrementar las ayudas al funcionamiento a más del 1% al que se encuentran actualmente. Quiero que mis hijos tengan el derecho de poder vivir donde quieran sin verse obligados a abandonar una provincia tan bonita como la nuestra.

Aroha Rochela. Vox / Andorra