He cambiado el título y el texto del logoi de hoy. Hablaba del HORROR y arremetía contra la negligencia y la incompetencia de los órganos del poder, autonómico y estatal –la AEMET avisó ocho días antes de lo que venía y activó la alerta máxima el día anterior-, con especial incidencia en cierto líder de la derecha que obvió a los muertos y desaparecidos, el desastre y la destrucción, en pro de intereses políticos de acoso y derribo de sus rivales, teniendo en su propio tejado la responsabilidad real de no reaccionar a tiempo.

Los más de 200 muertos y las decenas de desaparecidos, la destrucción de hogares y bienes, de carreteras, metro y vías férreas, reciben ya la respuesta adecuada: despliegue de 10.000 policías y guardias civiles, 7.000 unidades del ejército con material…y sobre todo ello, como una guirnalda de honor para la historia, los miles de ciudadanos desplazados a la zona, casi todos a pie, ofreciendo su ayuda personal y su esfuerzo para paliar en lo posible, en las horas posteriores, los horribles efectos de la DANA.
Ahora es el momento de arrimar el hombro y tratar de mitigar la desesperación de aquellos que han visto vulnerado uno de los principios constitucionales y éticos de nuestro ordenamiento jurídico y del derecho natural: el derecho a la vida e integridad de las personas y hogares. Ya llegará la hora de deslindar responsabilidades, de analizar en frío los graves errores cometidos, de cercenar las manipulaciones del populismo y de aplicar mano dura a los difundidores de bulos, que tanto daño hicieron al comienzo de la DANA, a pesar de la alarma puntual de los meteorólogos.

Es hora también de respetar las predicciones de los laboratorios de climatología que están avisando desde hace tiempo que las DANAS ya son de «segunda generación», potenciadas por el cambio climático, y se van a incrementar en el futuro cercano: es preciso y urgente adaptar el territorio, las estructuras, puentes, carreteras, túneles; eliminar las edificaciones en rieras, preparar medidas de prevención estatales y la coordinación institucional, medios y personas para auxilio inmediato…

No demos nombres: desde el Gobierno hasta la muy poco leal oposición, los organismos encargados de la defensa y el auxilio civil, ha faltado pundonor político y ayuda operativa: una respuesta firme global y organizada…Durante tres días, el horror no estaba en las calles valencianas, o de Castilla-La Mancha, sino en la falta de respuesta de quienes debían haber actuado para afrontar los daños de la catástrofe. Y la guinda de ese horror, los buitres digitales que han propagado bulos alarmistas, los saqueadores y los canallas que «hacen negocio» de la necesidad básica y perentoria de personas dañadas y desorientadas. En el momento de escribir este logoi, la UME ya está desplegándose por todos los pueblos afectados.

Alberto Díaz Rueda