Las plantas de oncología son lugares donde el amor y el dolor se entrelazan. Me ha tocado acompañar en esta enfermedad y he sido testigo de cómo los familiares se convierten en el pilar emocional de los pacientes, luchando junto a ellos en una difícil batalla.
Hace unos días viví algo que me hizo reflexionar y mucho. Un joven entró a la sala de estar del hospital donde nos encontrábamos y, llorando desconsolado, llamó a sus seres queridos para informarles de que su madre estaba al borde de la muerte. No pude por menos que acercarme, apoyarle y experimentar una conexión invisible, el estrecho lazo que se forma entre quienes compartimos días aciagos.
No puedo por más que reivindicar mayor inversión en investigación oncológica. Se logran avances, pero las opciones de tratamiento son limitadas. Con más recursos se podrán desarrollar terapias más eficaces.
La infraestructura hospitalaria también requiere atención inmediata. El nuevo hospital de Alcañiz contará con UCIS, que urgen, porque los pacientes graves de esta zona tienen que ser trasladados a Zaragoza.
Igualmente urgente es la radioterapia en Teruel. Tener que desplazarse largas distancias para apenas unos minutos de tratamiento aumenta el desgaste físico y emocional de los pacientes y sus familias. Es una herramienta esencial en la lucha contra el cáncer y su falta en la provincia es una brecha geográfica inaceptable, una desigualdad grave a costa del código postal. La equidad médica es un derecho, no un privilegio.
Aprovecho estas líneas también para agradecer profundamente a todos los profesionales de la salud que, con su dedicación y humanidad, brindan apoyo físico y emocional a los pacientes. Su inestimable trabajo es inconmensurable, digno de la mayor admiración y respeto.
Hoy, mientras escribo estas palabras, pienso en todas las personas que enfrentan y han enfrentado esta lucha y en especial en todos los familiares y amig@s que, con su valentía, fortaleza y esperanza, nos enseñan a diario. No hay nada más poderoso que el amor y el apoyo que compartimos. Juntos estamos más cerca de la cura, más cerca de un futuro lleno de salud, y sé que, con cada día que pasa, estamos un paso más cerca de vencer este combate. Mi corazón está con todos vosotros.
Inmaculada Moliner. Teruel Existe / Gargallo

