Para transmitir algunas ideas sobre la Alquimia empezaré con recuerdos de mi época de estudiante. Está aceptada la idea de que la Química es la heredera de la Alquimia. Cuando se piensa en la historia de la ingeniería química, se observa que esta rama de la ingeniería se considera como la relacionada con los procesos dedicados a la producción de compuestos y productos que requieren sofisticadas transformaciones físicas y químicas. El principal resultado de esta ingeniería es la obtención de nuevos materiales que resuelven problemas de las personas.
Desafortunadamente, resolver un problema conlleva frecuentemente la aparición de nuevos problemas, por lo que la ingeniería química trabaja para la eliminación de los problemas que ella misma crea. Se trata, pues, de un avance continuo, pero sin solución final a la vista. Esta realidad ha hecho que en la sociedad haya simultáneamente optimismo respecto a las nuevas soluciones, y pesimismo respecto a los nuevos problemas. Yo personalmente pertenezco a los optimistas que observamos que los progresos de la ingeniería química se traducen en mayores cotas de prosperidad, y mejores condiciones de vida para una mayoría creciente de seres humanos.
Al lado de la posición expresada por muchos de que no es posible mantener nuestros niveles de consumo o de agotamiento de los recursos naturales, creo que la constante invención de soluciones permite controlar y reducir el impacto ecológico del crecimiento de los consumos. Hoy, por ejemplo, que se habla de la escasez probable de las llamadas «tierras raras», parece que olvidamos que quizás en 10 o 15 años podemos haber encontrado sustitutos desarrollados a partir de materiales más abundantes. Y pienso, por ejemplo, en los llamados polímeros conductores, (también llamados metales sintéticos), que eventualmente podrían llegar a sustituir en todo o en parte al cobre o a la plata, y que ya han sustituido a metales escasos en artículos tan comunes y tan técnicos como las pantallas de televisión ultra planas.
Pero dicho esto, ante el fenómeno de la superpoblación, la contención del consumo solo servirá para aumentar las desigualdades y empobrecer a la población. Algunos pensadores expresan esta idea con duras palabras: «salvaremos el Planeta, pero condenaremos a la Humanidad».
Quien fue mi profesor, Don Jesús Osácar, transmitió a una generación el método más eficaz para resolver los problemas, que es la educación de las personas para compartir valores semejantes. Don Jesús, gran conocedor y amante de la Alquimia, nos instruyó como el trabajo de los adeptos no buscaba solo la transformación de la naturaleza, sino que el primer paso era transmutarnos a nosotros mismos para purificarnos y ser personas mejores y más sabias, capaces de actuar de acuerdo con lo necesario para la humanidad entera.
Y frente a los pesimistas que creen que las leyes físicas y especialmente la segunda ley de la termodinámica tiene como consecuencia la continua pérdida de la energía y el aumento del desorden y el caos, yo, que no soy un sabio creador en estas materias, tengo muy presente a Ilya Prigogine, Premio Nobel de Química en 1977, creador del concepto de las estructuras disipativas, que explican un nuevo hecho fundamental: el que demuestra que la disipación de energía y materia se convierte en ciertas condiciones en fuente de orden.
Don Jesús, nacido en 1921, nos dejó en diciembre de 2018, pero nos dejó claro que la Alquimia podía producir dos transformaciones: la de lo material y la de lo espiritual. Esa ciencia hoy parece cosa del pasado, pero sigue viva a través de personas que creen en ella.
Y sé, además, que el universo con todo lo que existe no se puede explicar sólo con la ciencia, y que ese cosmos dispone de una energía inagotable, una energía también espiritual, que todo lo conduce hacia la perfección. Los que se sirven de esa energía para llevar a la humanidad hacia su destino son los verdaderos líderes, los que salvan a la humanidad del desorden y del caos, que suelen ser humildes y desconocidos. Quizás estoy equivocado, pero creo que no salvarán a la humanidad los que hoy en día aparecen en la primera página de los periódicos.
Antonio Germán. Ingeniero y empresario


Donde el laboratorio y el templo se unen en la transformación exterior e interior. Una buena ocasión para reflexionar acerca de lo que hacemos con nuestros deseos, pasiones o vicios y el poder de transformarnos… lo que enlaza con esa visión dividida de humanos y medio, como si no formáramos parte de él: lo que es bueno para la Tierra es bueno para la humanidad y lo malo, malo para todos.
Alquimia es transformar nuestras palabras en nuestrascacciones, porque, como dices, no salvarán a la humanidad los que hoy en día aparecen en la primera página de los periódicos… y mucho menos salvarán a la Tierra
Alquimia.- Transmutación maravillosa e increíble.
Al final dice.- Creo que no salvarán a la humanidad los que hoy en día aparecen en la primera página de los periódicos.
La mayoría de los grandes periódicos de hoy en día, ponen en sus portadas a quien conviene y como conviene.
No salvaran a nada ni a nadie, pero mientras sus dueños… bien viven, manipulan y etc. etc.
Y los lectores, cada cual a lo que convenga, eso si, la razón la tiene el que piensa como yo.
Gracias por el articulo.