A pesar de que se tienen evidencias muy remotas de enseñanzas en la edad adulta, podemos marcar como precedente al origen formal de la Educación para Adultos (EPA) en España a mediados del siglo XVIII, con las escuelas fundadas por las Sociedades Económicas de Amigos del País. A lo largo del siglo XIX fueron desarrollándose distintas leyes que se marcaron, entre otros objetivos, el de alfabetizar a toda la población en un momento en el que el acceso a la educación era un derecho exclusivo de la élite. Ha llovido bastante desde entonces y, alfabetizada ya la mayor parte de la población, los objetivos de la EPA han cambiado sustancialmente. Aunque actualmente también es posible realizar los estudios primarios además de la ESO e incluso Certificados de Profesionalidad o el bachillerato (entre otras enseñanzas), el grueso de la actividad lectiva de los entornos rurales despoblados —que al fin y al cabo componen la mayor parte del territorio aragonés— son los Cursos de Promoción y Extensión Educativa (PEE) y Formación para el Empleo (FE) del Gobierno de Aragón. Estas enseñanzas tratan de proporcionar, actualizar o completar la formación en la edad adulta; ya sea para la inserción social o laboral o para la realización personal y el disfrute. En este sentido, estos cursos se agrupan en familias temáticas que tratan de abordar varias necesidades sociales, siendo imprescindible destacar el desarrollo de la competencia digital.
En plena era de la información y las comunicaciones, las nuevas generaciones adquieren las competencias digitales prácticamente desde que articulan la primera palabra. Existe sin embargo una brecha digital entre aquellas personas que hacen uso de las TIC y las que no. Estas últimas son las personas de edad avanzada que en cierto modo han sido abandonadas tanto por las administraciones públicas como por la empresa privada. Tareas cotidianas y esenciales para un estilo de vida digno como son por ejemplo realizar las gestiones bancarias, pedir cita para el médico, para la renovación del DNI o para la ITV, se han convertido en auténticas odiseas para las personas mayores que han visto cómo desaparecían paulatinamente los trámites ordinarios. Ante esta necesidad, la EPA ofrece de forma gratuita cursos como «Uso básico de móviles y tabletas», «Informática básica» o «Herramientas TIC para la vida diaria en la era digital» entre muchos otros.
Dada la importancia de esta modalidad educativa, las administraciones públicas deben poner en valor estas enseñanzas dotándolas de los recursos necesarios y, aunque animamos a los ciudadanos aragoneses a hacer uso de este servicio, creemos que es necesario que existan también otras alternativas. La formación en materia digital debe ser siempre una opción y nunca una obligación para este colectivo vulnerable.
La competencia digital en la tercera edad
A pesar de que se tienen evidencias muy remotas de enseñanzas en la edad adulta, podemos marcar como precedente al origen formal de la Educación para Adultos (EPA) en España a mediados del siglo XVIII, con las escuelas fundadas por las Sociedades Económicas de Amigos del País.


Muy acertado su artículo. pero para algunos mayores y sibre todo en los pueblos los, la formación ya es tarde, lo que necesitan es el servicio, que alguien debería darles, dese el Ayuntamiento, desde la tienda multiusos, o bien desplazando a alguien puntualmente a darlo, pero las administraciones, de las cuales son responsables los políticos, son fiel reflejo de sus carencias, de sus incompetencia y de sus verborreas.
Muy acertado su artículo. Pero para algunos mayores y sobre todo en los pueblos, la formación ya es tarde, lo que necesitan es el servicio, que alguien debería darles, desde el Ayuntamiento, desde la tienda multiusos o bien desplazando a alguien puntualmente a darlo, pero las administraciones, de las cuales son responsables los políticos, son fiel reflejo de sus carencias, de sus incompetencia y de sus verborreas.