Hay una sensación cada vez más extendida en nuestra provincia y en buena parte del medio rural español: pagamos más que nunca y, sin embargo, recibimos menos servicios, menos inversiones y menos atención por parte del Gobierno de España.

Los vecinos de Teruel cumplen con sus obligaciones. Pagan impuestos, sostienen empresas, generan empleo, mantienen vivo el territorio y contribuyen al desarrollo económico del país. Pero cuando llega el momento de devolver esos recursos en forma de infraestructuras, comunicaciones o servicios públicos dignos, nuestro territorio vuelve a quedar relegado.

Lo vemos cada día en las carreteras. Mientras el Gobierno presume de récord de recaudación, seguimos esperando infraestructuras fundamentales para el desarrollo de nuestra tierra. El desdoblamiento de la A-68 continúa acumulando retrasos y promesas incumplidas. Las conexiones ferroviarias siguen lejos de lo que merecen los turolenses. Y muchas carreteras nacionales presentan un estado impropio de un país que dice apostar por la cohesión territorial.

Pero también lo vemos en cuestiones menos visibles y enormemente importantes para el futuro de provincias como Teruel, como ocurre con las ayudas al funcionamiento. Europa autorizó estas ayudas para territorios despoblados con el objetivo de compensar las dificultades que supone emprender, invertir y generar empleo en provincias como la nuestra. Era una oportunidad histórica para atraer empresas, fijar población y mejorar nuestra competitividad.

Sin embargo, el Gobierno de España volvió a quedarse corto. Mientras otros países europeos aplicaron estas ayudas con ambición, aquí se han desarrollado de forma limitada e insuficiente, dejando fuera a muchos trabajadores autónomos y reduciendo enormemente el impacto que podrían haber tenido sobre nuestro territorio. Una vez más, se perdió la oportunidad de apostar de verdad por el medio rural.

Y el problema no termina ahí. Existe una sensación creciente de abandono hacia quienes viven fuera de las grandes ciudades. Cada vez resulta más difícil mantener servicios básicos en igualdad de condiciones. La falta de médicos, las dificultades para acceder a determinados servicios o la escasez de oportunidades para los jóvenes son realidades que conocemos.

Desde municipios como Valderrobres hacemos enormes esfuerzos para mantener vivos nuestros pueblos. Lo hacemos con ilusión y responsabilidad, pero muchas veces tenemos la sensación de remar contracorriente. El medio rural no pide privilegios. Pide equilibrio, justicia y oportunidades. Inversiones reales y medidas valientes que permitan competir en igualdad de condiciones. Porque no puede existir una España fuerte si se sigue dando la espalda a una parte fundamental.

Carlos Boné. PP / Valderrobes