Mientras la comunidad internacional debate a diario sobre la tragedia en Gaza y la sociedad civil se moviliza ante lo que una amplia mayoría de la población reconoce como un terrible y cruel genocidio en curso cometido por el gobierno israelí, en el salón de plenos de la Comarca del Bajo Aragón se escenificó la pasada semana un espectáculo absolutamente desconcertante.
Las enmiendas presentadas por el grupo comarcal de GANAR a la moción registrada por Teruel Existe buscaban, simplemente, que la Comarca expresara una postura de condena clara y contundente frente a la masacre. Sin embargo, los portavoces del equipo de gobierno, formado por Teruel Existe, PP y PAR, se enredaron en excusas burocráticas y formalistas para negarse a incluir la palabra «genocidio». Que si la Comarca no tiene competencias al respecto, que si es exclusivamente el Tribunal de La Haya quien debe dictaminarlo... Argumentos que, en realidad, son un pretexto para evitar pronunciarse con claridad. Como si hiciera falta una toga internacional para reconocer lo evidente cuando cada día somos testigos en directo de la devastación que está sufriendo el pueblo palestino.
Llamativa, aunque quizás ya no tan sorprendente, fue también la postura de VOX, con su negativa rotunda a aprobar una declaración institucional consensuada y unánime sin molestarse siquiera en ofrecer una justificación medianamente razonada. Un «no» sin explicación, sin respeto por la gravedad del asunto. Un gesto que probablemente dice más que cualquier discurso.
Así pues, lo que ocurrió en el Pleno debería hacernos reflexionar sobre el papel de nuestras instituciones, incluso las más modestas. No se trata de que la Comarca del Bajo Aragón vaya a resolver el conflicto de Oriente Medio, ya que evidentemente nadie lo pretende. Pero sí tiene la capacidad, y seguramente también la obligación moral, de alzar la voz cuando la dignidad humana se pisotea de una forma tan flagrante.
Callar, escudarse en tecnicismos o refugiarse en silencios cómplices no nos hace neutrales, nos hace indiferentes.
Y en tiempos de barbarie, la indiferencia es también una forma de tomar partido.
Aitor Clemente. Ganar / Aguaviva


Mientras en Gaza caen bombas, en el Bajo Aragón se debate si “genocidio” cabe en el acta del Pleno entre la compra de tóner y el arreglo de la fuente de una plaza. Teruel Existe, PP y PAR prefirieron esperar a que Ursula von der Leyen mande fax con la palabra correcta. VOX, más práctico, dijo no y a otra cosa.
El pleno no resolvió nada , todo quedó archivado, literalmente, entre tapas duras.
Del drama mundial a la burocracia rural, de un misil a una instancia en triplicado. A los iluminados, la COMARCA se les queda muy pequeña.