Han sido necesarios cincuenta años para que Caspe haya consolidado un nuevo barrio. Me refiero al Poblado El Dique, también llamado Urbanización de Pescadores. A Caspe le empezó a nacer un barrio a mediados de los años 60 por iniciativa de la Sociedad de Pesca e impulso de una curiosa e imaginativa Asociación de Propietarios del Poblado El Dique. Fue bautizado por el ministro de la Vivienda que lo visitó en 1974. Han pasado cincuenta años y el barrio se ha consolidado tanto en construcciones como en habitantes. Hoy, por sentencia judicial deben ofrecerse los servicios por el Ayuntamiento de Caspe, su adscripción natural aunque le separe del casco urbano tres kilómetros de sinuosa carretera.
Hoy, carencias aparte, el Barrio de Pescadores de Caspe presume de más de cien chalés distribuidos en una veintena de calles de sugestivos nombres (Anzuelo, Trucha, Carpa, Barbo, Carrete, Trasmallo…) abrazadas por la Ronda de San Pedro (el pescador), de ermita arquitectónicamente premiada, de dos restaurantes, varias viviendas rurales para alquiler, un club náutico, zonas deportivas, puerto en el Mar de Aragón y hasta un decrépito Museo de la Pesca en vías de ser famoso. Los eventos deportivos atraen a turistas y visitantes, y los acontecimientos sociales que allí se celebran permeabilizan a sus pobladores con los vecinos de la matriz, Caspe.
Con carácter general, los barrios dan vidilla a la convivencia y solo es preciso que tengan personalidad, adquieran identidad, sepan ser diferentes al núcleo, complementando y aportando diversidad. La característica principal del barrio se basa en la relación entre sus vecinos. Los vecinos deben sentirse orgullosos de vivir y pertenecer a su barrio. Como organismo que vive y crece debe ser mejorado por la ciudad que lo ha engendrado y por sus propios pobladores, comprometiéndose con las características ambientales como áreas verdes y arbolado, nivel de ruido, estética urbana, manejo de residuos, actividades comunitarias… Solo hace falta compartir equilibrio, sentido común y mucha ilusión por un Caspe nuevo. Recuérdese el Barrio de El Plano o del Castillo en Caspe… o Salou que también fue barrio de Vila-Seca.
El Barrio de Pescadores de Caspe ha cumplido medio siglo. Es un complemento urbanizado y algo para presumir por los caspolinos. Requiere cuidados y atención oficial. Aunque haya agua y palmeras no es un oasis aislado. Es Caspe, siglo XXI.
Miguel Caballú.


Gracias Sr. Caballu, D. Miguel.
Gracias por esta pequeña pieza llena de sentido común y a la vez de emotividad.
Precisamente en la última asamblea de la Asociación de Propietarios se puso sobre la mesa este tema desde la Junta y el texto recoge y amplia convenientemente lo que pretendíamos transmitir a los asociados presentes.
Ojala nuestras autoridades locales se dieran cuenta de una vez de las posibilidades que tendría un barrio convenientemente urbanizado y moderno y fueran capaces de avanzar hacia el futuro, dejando atrás de una vez los viejos tópicos.
Ya está bien de mirar para otro lado y dejar pasar el tiempo, cuando no directamente poner palos en las ruedas.