De vez en cuando, sin darme cuenta, me pongo a tatarear la melodía de "La Internacional". Entonces intento recordar toda la letra y, me cachis, no consigo completar todas las estrofas. De manera que paso a inventarme una letra que más o menos me vaya bien con mis posicionamientos políticos. Por lo visto, es lo que ha pasado durante sus ciento treinta años de existencia. Porqué, no sé si lo saben, pero de la Internacional hay varias letras según el carácter político de los grupos que la usaron y aún usan, ya sean comunistas, socialistas o anarquistas. Es cierto que como pasa en la mayoría de himnos ha sido utilizado para amparar guerras y barbaries. Yo me aferro más a su mensaje de compromiso y colaboración mundial. En este sentido La Internacional es la expresión del discurso político antinacionalista por excelencia. Es el canto al hombre libre dentro de una sociedad justa, diversa pero sin fronteras, igualitaria, sin discriminación de las personas por raza, religión, género, tendencia sexual u origen. Para algunos una sociedad utópica y por tanto imposible de que pueda existir o funcionar. Aun así creo que el mensaje es vigente y refleja en parte aquello que muchos esperamos de la Unión Europea: un paso más hacia la Unión Mundial y el orden universal. No sé, quizás porque en mi juventud sufrí un adoctrinamiento fuera de las aulas que compensó el adoctrinamiento oficial del Régimen, no me gustan los nacionalismos. Pero ojo, no se confundan, no solo el nacionalismo catalán tan en boga, tampoco me gustan los nacionalismos español, el francés, el italiano, el alemán y especialmente los nacionalismos inglés y americano que han despertado con tanta fuerza contra Europa y el mundo respectivamente. ¿Cómo es posible que en el mundo actual, el de las grandes migraciones, se siga hablando de las naciones-estado? ¿Cómo es posible que en la época de la compra por internet a cualquier país del mundo y que Amazon nos lo traiga a casa, se quieran construir muros para evitar el paso de personas? ¿Cómo es posible que las democracias actuales comporten de manera ascendente el incremento de las diferencias económicas, sociales y políticas entre personas y colectivos? No apelo a la revolución, la edad te da una perspectiva de los hechos por la que valoras más el dialogo y el pacto que no la imposición. La Marsellesa fue el himno revolucionario por excelencia, después lo fue del más puro nacionalismo francés y ahora es el himno del país acogedor de refugiados políticos también por excelencia; el tiempo todo lo madura. Nuestras democracias no necesitan revoluciones ni nacionalismos, necesitan comprensión y mucha educación sobre las diferencias tan enriquecedoras que mantienen nuestros conciudadanos y por ende los ciudadanos del mundo. Defender lo tuyo no es nacionalismo, imponerlo a los demás es su viva expresión. En fin, "Arriba las gentes del mundo, en pie personas de la paz, cantemos todos juntos, Viva la Internacional".

