En el corazón del Bajo Aragón, entre olivares, campos de cereal y pequeños talleres familiares, explotaciones ganaderas, casas de turismo rural perfectamente gestionadas y pequeños negocios, late una fuerza que muchas veces pasa desapercibida, pero que sostiene gran parte de la vida del territorio: la mujer rural.
Ellas son agricultoras, emprendedoras, cuidadoras, gestoras, creadoras y, sobre todo, guardianas del arraigo. Con su trabajo diario, son el principal y silencioso motor, pero no invisible, que contribuye a mantener vivos los pueblos, las tradiciones y la identidad de toda una comarca.
Nos han transmitido lenguas y conocimientos, desde un anonimato social pero perenne, que ha hecho posible, desde la resiliencia, hacer mucho más de lo que el guion costumbrista de tiempos pasados permitía.
Durante décadas, las mujeres del medio rural han sabido adaptarse a los cambios, reinventarse y asumir nuevos retos sin perder de vista lo esencial: el vínculo con la tierra, con la familia y con su gente, pilares esenciales. Hoy, son protagonistas de un proceso de transformación que combina modernidad y tradición, innovación y recuerdo.
Desde pequeñas cooperativas, asociaciones o proyectos personales, están demostrando que el desarrollo sostenible también se escribe desde los pueblos, desde el compromiso y desde la igualdad de oportunidades.
En definitiva, la mujer rural bajoaragonesa es un ejemplo de innovación y arraigo. Cada vez más, busca el reconocimiento de su trabajo y utiliza el asociacionismo y el emprendimiento para ser un agente activo contra la despoblación y a favor del desarrollo sostenible de su territorio.
Su papel es, sin duda, esencial para construir un Bajo Aragón más vivo, más justo y más esperanzador.
Porque cuando una mujer rural avanza, avanza todo el territorio.
José Miguel Celma. PP / Torrecilla de Alcañiz


Gracias, por estas palabras tan bonitas.
El cf Torrecilla, que usted tan brillantemente preside, no ha empezado bien la temporada.
El sueño de la preferente continua
Ánimo José Miguel
Dejara el futbol como un solar. Al tiempo