Ahora la vivienda ocupa toda la atención mediática, pero es un problema que se veía venir desde hace tiempo con los precios de compra y alquiler a los niveles de cuando explotó la burbuja inmobiliaria de 2008. Llegados a este punto, conviene hacerse una pregunta: ¿Estamos mirando el problema completo o solamente una parte? Cuando hablamos de vivienda, casi siempre miramos a las grandes ciudades: Madrid, Barcelona, Zaragoza… Hablamos de los precios, de los alquileres, de la falta de suelo y de las dificultades de los jóvenes para emanciparse. Todo eso es real. Sin embargo, eso es solamente la punta del iceberg.
Debajo hay otra realidad de la que se habla mucho menos: la España vaciada también tiene un problema de vivienda, incluso más grave. Veamos el porqué. En nuestros pueblos ni se construye vivienda, ni se rehabilita la que hay, y la que queda, está en unas condiciones que dificulta que pueda convertirse en una alternativa real.
Esta falta de vivienda en las zonas rurales actúa como combustible avivando un problema que se traslada a una velocidad de vértigo hacia las ciudades. La falta de vivienda en nuestros pueblos expulsa población hacia las ciudades y, al mismo tiempo, aumenta allí la presión sobre un mercado de vivienda que ya está tensionado. Un joven puede encontrar trabajo en un municipio rural y, sin embargo, no encontrar una vivienda. La contradicción es evidente: mientras hay municipios rurales que necesitan habitantes, empresas que necesitan trabajadores y puestos de trabajo que no se consiguen cubrir, seguimos concentrando buena parte de la respuesta al problema de vivienda en las grandes ciudades.
No se trata de enfrentar al pueblo con la ciudad. Al contrario. Cada vivienda que conseguimos poner a disposición de una familia en un municipio rural soluciona cuatro problemas: consigue fijar población en las zonas rurales, permite cubrir un puesto de trabajo en las empresas de nuestros pueblos, evita que esa familia demande vivienda en una ciudad y al necesitar construir menos vivienda se reduce el problema de la falta de suelo.
Desde Teruel Existe llevamos tiempo planteando que la vivienda debe ser uno de los pilares en la lucha contra la despoblación. En el debate de investidura de Azcón en septiembre de 2025 lo dijimos alto y claro. Y ya entonces propusimos construir cuatro viviendas en cada municipio.
La vivienda rural no es solamente una política contra la despoblación, sino que puede ser una parte de la solución al problema de vivienda de nuestras ciudades. Mientras sigamos mirando únicamente la punta del iceberg, estaremos intentando solucionar el problema sin abordar una parte fundamental de sus causas.

Jorge Santafé. Teruel Existe / Alcañiz