Se han cumplido seis años del asesinato en Andorra de José Luis Iranzo, Víctor Caballero y Víctor Romero por parte de Igor el Ruso. Un tiempo más que razonable en el que se podrían haber respondido a algunas de las preguntas que se hacen sus familiares, amigos y vecinos del medio rural sobre los fallos que condujeron a esta tragedia un 14 de diciembre de 2017.
Seis años después parece que la vida sigue igual. La Administración General del Estado todavía no ha respondido a las 87 preguntas planteadas por los Amigos de Iranzo sobre lo que ocurrió el día del triple crimen. Es evidente que algo no funcionó, no sólo durante ese día, si no durante las jornadas previas. Igor el Ruso fue detenido rápidamente tras matar a Iranzo, Caballero y Romero. Seguimos con la sensación de que hasta que los hechos no fueron graves, irreparables, no se hizo nada. Vivimos en una zona en la que «nunca pasa nada», pero días antes dos personas habían recibido disparos en Albalate del Arzobispo. El asesino, Norbert Feher, fue condenado a prisión permanente revisable en 2021, pero la sensación de desprotección sigue latente en los pueblos de la provincia turolense y, especialmente, del Bajo Aragón Histórico.
El número de guardias civiles sigue bajando. Tras el último concurso de traslados, la provincia de Teruel se ha quedado con 102 efectivos menos, el 30% de ellos en el Bajo Aragón. El propio sindicato del cuerpo advierte de que garantizar así la seguridad de los ciudadanos es «prácticamente insostenible». Que hay pocos guardias civiles no es un secreto para nadie. No es raro que los agentes de guardia estén a más de media hora de distancia. A veces, incluso te preguntan por teléfono si no has intentado enfrentarte a la persona que ves que está cometiendo el delito. Algo que está claramente demostrado que puede tener un precio muy alto.
Lucía Peralta. Zorros y gazapos

