La vivienda ha dejado de ser una angustia que cada familia soportaba en silencio. Se ha convertido en una causa colectiva que llena las calles y prepara una huelga general. Detrás hay años de deterioro de las condiciones de vida de las clases populares: trabajar, recortar gastos y comprobar que cada vez cuesta más llegar a fin de mes.

El desahucio de Maricarmen y su posterior fallecimiento pusieron rostro a una situación insoportable. Su caso impulsó manifestaciones y acampadas que expresan un malestar profundo. Después llegó el rechazo de las derechas y la ultraderecha a unos decretos que, sin resolver toda la crisis, ofrecían medidas para aliviarla. La respuesta institucional volvió a quedar por detrás de la urgencia social.

También en Alcañiz tenemos motivos para movilizarnos. Este mismo periódico, «La Comarca», recogía la semana pasada testimonios de profesionales inmobiliarios que advertían de incrementos del alquiler de hasta el 50 %. Hablamos de personas que necesitan una casa para quedarse, trabajar o emanciparse. Detrás de cada subida hay menos dinero para alimentación, calefacción, cuidados o descanso.

Una parte creciente de las rentas del trabajo acaba destinada al alquiler. Por eso, reclamar salarios dignos y vivienda asequible forma parte de una misma lucha. Ninguna mejora salarial basta si el precio de un techo absorbe lo conseguido. Necesitamos recuperar poder adquisitivo y fortalecer los servicios públicos que sostienen nuestra vida cotidiana.

El Ayuntamiento no puede seguir contemplando este problema como si fuera ajeno. Desde Izquierda Unida–Ganar Alcañiz hemos reclamado actuaciones para ampliar el alquiler asequible, movilizar viviendas desocupadas y ofrecer alternativas a jóvenes y mayores. Nuestra moción plantea organización, financiación y compromisos concretos. El gobierno de PP, PAR y Vox sigue sin dar a la vivienda la prioridad que merece.

Cada decisión aplazada tiene consecuencias. No basta con reconocer las dificultades: hay que emplear las herramientas municipales y exigir la implicación de las demás administraciones. Alcañiz necesita respuestas y un gobierno dispuesto a impulsarlas.

El 11 de noviembre necesitamos una huelga inmensa, con los centros de trabajo parados y una participación masiva en las calles. Una movilización que sume a trabajadores, pensionistas, jóvenes, inquilinos y pequeños propietarios. Que sitúe la vivienda como prioridad nacional y cierre el paso a los discursos racistas que enfrentan a quienes comparten problemas.

La ciudadanía está dando el paso de organizarse. Hagamos que esa fuerza obligue a actuar. Queremos salarios para vivir, servicios públicos fuertes y vivienda digna. También en Alcañiz.

María Milián. IU / Alcañiz