A pesar de que Labordeta nunca tuvo vínculos familiares directos con el Maestrazgo, ambas partes —territorio y autor— supieron captarse las esencias mutuas. José Antonio fue un intelectual, un escritor, pensador, político y presentador de televisión, pero nunca se sintió cómodo en ninguna de las etiquetas.

Lo que más enamoró de Labordeta fue su honestidad y cercanía, un hombre de mirada limpia, que quizás intentaba ocultar bajo la sombra de su poderoso bigote la ternura de un hombre con una timidez vital pero también quejumbrosa, un ser contradictorio que no escondía sus contradicciones, con alma cosmopolita y libre, pero con el retrovisor puesto en su querido Aragón: ese hombre sin más que se desnuda sin complejos.

Siguiendo la senda de Labordeta, el Maestrazgo es un territorio de montaña, con grandes valores naturales y culturales, de vocación ganadera y con graves problemas de despoblación, pero también es un territorio libre de etiquetas que vive su propia vida y suelta lastre de lo que se espera de él. Es un territorio que protesta poco y trabaja mucho y, como Labordeta, acepta sus contradicciones. Una comarca que aspira a ser «un territorio sin más», sabedora de que ha sido históricamente un territorio en espera de tercera clase en cuanto a inversiones se refiere.

Labordeta propuso a TVE, en 1995, inaugurar la serie Un país en la mochila con el Maestrazgo, y este formato audiovisual, con presupuesto humilde pero editado con tranquilidad y tacto, permitió abrir el Maestrazgo al mundo. En la serie, Labordeta camina, escucha y habla con los vecinos acerca de su historia, sus oficios y tradiciones, creando un cuaderno de viaje de impresiones, y el éxito fue rotundo, tal y como muestran los datos de audiencia.

Desde la Asociación queremos recoger este legado y recuperar el itinerario que hizo Labordeta por nuestro territorio, creando una propuesta de ruta que combine identidad con promoción, un viaje literario pero divertido, permitiendo al visitante sellar los diferentes puntos de la ruta y usar las nuevas tecnologías y juegos interactivos para lograr sellar tu pasaporte y seguir con tu itinerario de viaje.

Con esta propuesta queremos que el viajero pueda experimentar una inmersión personal, combinando la poesía, las canciones y los reportajes de Labordeta, un país en la mochila, con una propuesta de viaje pausada y vital. Más bien, queremos que la ruta Labordeta y el Maestrazgo sea la herramienta perfecta para conocer y experimentar un territorio de manera distinta. Como diría Federico García Lorca en su libro Impresiones y soledades, queremos una propuesta de viaje que permita poner «el alma en suspenso».

Comenzamos en los silencios bravíos de Montoro, y nos acercamos a Pitarque y su sinfonía de río. Cerca de allí podemos parar en el Hotel de la Trucha y conocer la primera fábrica de Villarluengo. Desde allí nos vamos a Tronchón y quizás veamos el espíritu de Cervantes comiendo queso, y probar después vino en Mirambel, enfrente de su proverbial convento. Después llegamos a Cantavieja y estudiamos la leyenda de su escudo, y acabamos en La Iglesuela, comprando un jamón y observando sus palacios.

¿Y si nos sentimos desorientados? No te preocupes, Labordeta será tu mentor y tu gran aliado.

Jorge Luis Borges escribió: «Lo que tal vez nos dará el cielo no son las admiraciones ni victorias sino sencillamente ser admitidos como parte de una realidad innegable, como las piedras y los árboles». Si deciden iniciar el viaje de Labordeta por el Maestrazgo, llévense en su mochila el fragmento de este poema.

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Jorge Abril. Coordinador de la Asociación para el Desarrollo de Maestrazgo