Acaba de terminar Lakuerter Ibera en Andorra, su décima edición, una recreación que gracias a sus vecinos se ha ganado a pulso, el nombramiento y declaración de Interés Turístico de Aragón.
Todas sabemos que la zona donde se ubica el campamento Ibero se esta quedando pequeña, nadie ni nada hacia presagiar hace diez años un éxito tan rotundo. Con la participación de mas de dos mil personas en el evento ya es nota muy significativa de la aceptación popular que tiene este evento, que recordemos, empezó con escasamente cuarenta personas. Ahora, familias enteras participan caracterizándose para la Lakuerter, montando y decorando las jaimas para darle colorido y rigor histórico a ese fin de semana en Andorra.
Pero si queremos dar un paso hacia adelante y subir un escalón, debemos apartar el árbol que tenemos enfrente para ver el bosque que hay detrás y aprovechar las posibilidades y el inmenso recorrido que Lakuerter Ibera puede seguir teniendo con vistas al futuro.
Todo pasa por hacer a Andorra entera este fin de semana como la capital íbera de España, para ello debemos salir y expandirnos, trasladarnos al interior del pueblo, dejar el "abrigo" del campamento para hacer que las personas que nos visitan cada día sean más, y que se integren por completo en nuestro pueblo, aprovechar la ocasión para dar movimiento a nuestros establecimientos y a la vez hacer que la sangre íbera recorra cada uno de los rincones de nuestro pueblo. Se trata de que los turistas vengan y disfruten impregnándose de Andorra que vean todos sus recodos, y esto solo lo conseguiremos haciendo entre todas un mayor esfuerzo. Sacando las jaimas y repartiéndolas por todo Andorra, así como retomar las actuaciones y recreaciones culturales, con el rigor de la época, la que al iniciar la recreación se llevaban a cabo en la plaza de toros.
Renovarse o morir, subir peldaños y también, porque no, buscar así la futura Declaración de Fiesta de Interés Turístico Nacional.

