Lo de que «nos quieren echar de nuestros pueblos» es cada vez una realidad más palpable. Ya sea por la invasión de macro renovables, por falta de financiación o falta de servicios mínimos dignos, o porque no llueve y no ayudan cuando toca. Nuestros representantes políticos siguen olvidándose del medio rural, y hacen política de arriba a abajo, cuando está demostrado que lo que necesitamos son políticas de abajo a arriba. Pedimos que las necesidades que tenemos se escuchen en los organismos pertinentes y que se actúe.

Cada vez son más los errores que se cometen por actuar mal y por una nula planificación sin conocimiento del territorio, como ya ha pasado con el nuevo plan concesional de autobuses con errores que «a los de arriba» pueden parecer insignificantes, pero para nosotros es importante (como que no se llegue a la hora de un transbordo a Alcorisa para coger el bus de Alcañiz y acudir al hospital, o que no se recoja a escolares porque con las nuevas líneas el horario no coincide y se queden tirados).

Y ahora uno de los temas más que preocupantes, que deberían levantarnos a toda la ciudadanía, y no solo de Teruel, sino de todo Aragón, es la Sanidad pública. No se cubren las plazas de médicos en el medio rural porque se quedan desiertas y lo mismo sucede con los especialistas de los hospitales de la provincia. Los que vivimos en las zonas rurales vemos que pese a las promesas electorales, nada se cumple y no vemos que de verdad en sus mesas técnicas trabajen para paliar la situación y para atraer a médicos a estas zonas de difícil cobertura. Si ya es surrealista tener que ponerte malo «los martes o los viernes» según el día que venga el médico al pueblo, ahora llegas al Centro de Salud de referencia y no sabes si va a haber médico o si el que está de guardia lleva más de 48 horas de servicio y sigue en su puesto por dar servicio a los vecinos. Es lamentable.

Este si es un motivo por el que tendríamos que salir a la calle y reivindicar que nos escuchen a nosotros y al personal sanitario que lo vive cada día.

Ainhoa Gascón. Teruel Existe / Cantavieja