No voy a buscar culpables, ni a defender a nadie más que a las víctimas, quienes, por una infinita variedad de motivos, se vieron arrastradas por la fuerza de la naturaleza, sin importar su origen. Las imágenes de impotencia, desahucio, desastre, y vulnerabilidad humana perdurarán mucho tiempo, reflejando la lucha entre el ser humano y los elementos.

La misma fuerza que amontonó vehículos y arrastró vidas, como si fueran solo objetos, es la que la naturaleza ejerce con su inquebrantable poder. Las aguas, cuando regresan, siempre traen consigo una sentencia. No hay duelo que se compare a esta tragedia, ni registro que pueda devolver lo arrebatado, aunque a veces creamos que podemos domesticarla, como si se tratara de animales.

Recuerdo el pantano de Tous, las imágenes de una provincia inundada. Pero de 1983 a 2024, ¿cuánto ha crecido Valencia y su área metropolitana? ¿Dónde se ha construido? Esa ilusión de dominio sobre los elementos se deshace rápidamente cuando la naturaleza nos enfrenta a su realidad más cruda. Es entonces cuando el aparentemente fuerte se convierte en vulnerable, y lo que parecía invisible aparece, como la oscuridad al final del día.

Desde nuestra comarca, defendemos la eficiencia y no la impaciencia, la necesidad de escuchar lo que es relevante, no lo que queremos oír. Todos estamos con Valencia y, por supuesto, con los valencianos. Pero esto, lamentablemente, no será algo pasajero; nos necesitarán durante mucho tiempo. Estemos cuando se nos necesite, con orden y eficiencia.

José Miguel Celma. PP / Torrecilla de Alcañiz