He tenido la gran suerte de pertenecer a una generación que vemos en nuestras hijas lo que no tuvieron nuestras madres. Hemos cogido el testigo de madres, tías y abuelas que nos abrieron camino. Ellas, a quienes les han obligado a estar en un segundo plano, se han ido haciendo hueco en distintos sectores de en un mundo rural nada fácil a los cambios.
Mujeres, como mi madre, que sin saber qué eran los términos «empoderamiento» o «techo de cristal» alzaron la voz para que se les escuchara y respetara (a ellas y, sobre todo, a las que vinimos después). Pero eso no se consigue de la nada, hace falta un movimiento social y que los derechos y la legislación acompañen.
Hace 20 años, con un Gobierno presidido por Zapatero, se consolidó un camino hacia importantes avances sociales que van de la mano de la igualdad. La Ley de Dependencia, el Permiso de Paternidad o la Ley Integral de Violencia de Género. Con su aparición en la esfera pública, se puso en primer plano el debate en torno a la corresponsabilidad, un debate que parece que nunca vaya a terminar.
En otro nivel, con menos recursos, en nuestros pueblos, con la ayuda de gobiernos autonómicos y provinciales, también se trabajaba en ello. Comarcalización para acercar los servicios a los ciudadanos, ayuda a domicilio, escuelas infantiles o construcción de residencias, por ejemplo. Avances sociales que son el pilar de la conciliación en zonas donde estos servicios solo pueden llegar desde lo público. Esto, que cada vez es más común, consiguió descargar a las familias de unos cuidados de hijos, mayores y dependientes que continúan recayendo mayoritariamente en nosotras, las mujeres, paralizando nuestra vida laboral o, en muchos casos. sobrecargándonos.
Cuando todavía el cuidado de los nuestros se sigue escribiendo en femenino, cuando se sigue negando la violencia machista y nuestras hijas salen a la calle con más miedo en sus mochilas que sus hermanos. Mientras desde ciertos altavoces se niegue, ridiculice, banalice o no se entienda por qué existe el 8M, quedará camino por hacer hacia una igualdad real.
Pero la única manera de avanzar como sociedad es hacerlo juntos. Comprometámonos a seguir abriendo camino como antes lo hicieron para nosotros, y sobre todo, sin dar un paso atrás.
Ana Sales. PSOE / Cantavieja

