Este verano estamos viendo incendios por toda España. Es un drama que parece no tener fin y preocupa a muchas personas. Se queman montes y pinares que han tardado muchos años en crecer, y después el paisaje queda como un desierto. Además, los animales se ven sorprendidos por el fuego: algunos mueren y otros se quedan sin alimento durante mucho tiempo, porque la naturaleza tarda años en recuperarse.

He elegido hablar de este tema porque el incendio de Peñarroya de Tastavins me ha tocado muy de cerca. Según se dijo, el fuego se originó por un cable de un poste de la luz. Recuerdo que comenzó sobre las cuatro de la tarde. Lo vi muy cerca: había muchísimo humo y me impresionó la rapidez con la que avanzaban las llamas. Cuando oigo hablar de un incendio se me pone la piel de gallina.

También pienso en la preocupación de los vecinos cuando el fuego se acerca a los pueblos o a las granjas. Hay familias que tienen que ser evacuadas y marcharse de casa con lo justo, sin saber si cuando vuelvan encontrarán su vivienda o sus tierras como las dejaron.

Quiero agradecer el trabajo de todas las personas que participan en la extinción de los incendios. En especial, considero que la creación de la UME ha sido muy importante. En mi opinión, sin la UME, los retenes forestales y las motobombas de nuestras comarcas sería mucho más difícil apagar incendios tan grandes.

Sin embargo, creo que la mejor manera de luchar contra el fuego es prevenirlo. Antes los montes se limpiaban más. Había cuadrillas que realizaban trabajos de mantenimiento y los pastores, con el pastoreo y pequeñas quemas controladas, ayudaban a mantener limpio el monte. También se recogía leña durante el invierno, lo que hacía que hubiera menos combustible acumulado cuando llegaba el verano.

Hoy en día pienso que hace falta dedicar más esfuerzo a la prevención. Los montes necesitan limpieza y estaría bien favorecer de nuevo el pastoreo para mantenerlos en mejores condiciones. El fuego no se apaga desde una oficina; es necesario invertir en el cuidado del territorio antes de que llegue la época más peligrosa.

Por último, me gustaría hacer un llamamiento a todas las personas que disfrutan de nuestros montes. Es importante no tirar basura, no hacer fuego donde está prohibido y respetar todas las normas de prevención. En las épocas de mayor peligro, incluso prohibir el paso a algunas zonas. Cuidar nuestros montes es una responsabilidad de todos, porque cuando el fuego llega, las consecuencias las sufrimos entre todos.

Julián L.L. *Afedaba Los Calatravos, Asociación de enfermos de Alzheimer Bajo Aragón y otras Demencias del Bajo Aragón